El P. Tapia, L.C., instructor de novicios en Salamanca: “Donde hay fidelidad al Señor y entrega generosa, hay vocaciones”

 “Estos jóvenes han optado por buscar su vocación con sinceridad y coherencia, a veces teniendo que superar obstáculos importantes”, destaca el P. Tapia de los cuatro jóvenes que acaban de entrar en el noviciado el pasado viernes 15 de septiembre. El instructor de novicios ha explicado a LomásRC qué es lo que van a encontrar los jóvenes en el noviciado, qué diferencia hay entre estos y los de otras épocas. Sin duda que son motivo de una gran alegría para toda la familia del Regnum Christi que les acoge y reza por ellos. 

Cuatro jóvenes toman el hábito legionario, y otros cuatro hacen sus primeros votos religiosos. ¿Qué le dice esto como Rector del noviciado de Salamanca?

Me dice que Dios sigue actuando hoy en día, que Cristo sigue llamando a personas a seguirlo más de cerca, como hace 2000 años; y que hay mucha gente buena que quiere entregarse a Dios y dar su vida por los demás. Esto es un motivo de gran alegría y esperanza.

¿Qué destacaría de estos jóvenes?

Su valor y generosidad, pues el mundo en el que vivimos no ayuda mucho a tomar estas decisiones. Los valores espirituales y humanos de la entrega, la renuncia, la búsqueda de Dios y del sentido de la vida, parecen estar escondidos en medio de un mundo materialista y hedonista. Sin embargo estos jóvenes han optado por buscar su vocación con sinceridad y coherencia, a veces teniendo que superar obstáculos importantes, y entregar su vida a Dios y a los demás.

¿Qué buscan cuando entran en la vida religiosa?

Bueno, aclaro que están ingresando al noviciado, que es una etapa previa y una preparación para la vida religiosa. Aún no son religiosos, sino que están discerniendo si efectivamente ésa es su vocación y se preparan para esa vida. Dicho esto, lo que buscan estos jóvenes es, ante todo, a Dios y hacer su Voluntad, pues saben que la felicidad está en el cumplimiento de la Voluntad de Dios por amor. Buscan también, por tanto, discernir cuál es esa voluntad del Señor, y prepararse lo mejor posible para seguirla.

Y ¿qué es lo que van a encontrar?

Muchas cosas buenas… Van a encontrarse con Dios, con Cristo, que es lo más importante de la vida. Van a encontrar un ambiente y una comunidad que les va a ayudar a hacer este camino de discernimiento, sobre todo mediante la caridad fraterna, la alegría, y la ayuda de los formadores, que son como hermanos mayores que ya han recorrido el camino y te ayudan a recorrerlo. Van a encontrar también una familia, la Legión, que los acoge, los quiere, los acompaña en este camino.

¿Hay alguna diferencia entre los jóvenes que entran ahora y los que entraban hace un tiempo?

Depende de hace cuánto tiempo… Es un hecho que cada uno de nosotros somos hijos de nuestro tiempo, de nuestra cultura. Entonces, claro que hay diferencias, según el tiempo que te toque vivir, según la cultura de donde vengas, y según otros factores (familia, educación, circunstancias vividas en el pasado). En general, nuestro tiempo en España y las sociedades occidentales tiene unas características de las que han hablado los últimos Papas: el relativismo, el materialismo, el hedonismo, la cultura de lo inmediato y del descarte… Todo esto, en mayor o menor, afecta a los jóvenes de hoy.

La Legión de Cristo ha pasado momentos difíciles vocacionalmente hablando, ¿comienza un repunte?

No sé si comienza un repunte. Lo que sí sé, es que Dios ha seguido y sigue llamando a jóvenes a seguirlo en la Legión. Llevo cinco años como instructor de novicios en Salamanca y cada año ha habido entre 15 y 20 novicios (este año, comenzamos el curso con 22, provenientes de España, Italia, México, Chile y Guatemala). Es un milagro de Dios. Cada vocación es un milagro de Dios. Es verdad que en España y en Europa hay menos vocaciones que hace décadas, creo que principalmente debido a dos factores (aunque no son los únicos): la falta de fe, y la falta de hijos. Pero, a pesar de eso, sigue habiendo vocaciones y hemos de rogar al Dueño de la mies que mande trabajadores a su mies, y colaborar con el Señor para ayudar a estas vocaciones a llegar a buen término.

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