Cecilia Castañera, en la sección de adultos de Barcelona: El carisma no se define por las obras, sino por una real conformación con la persona de Jesús

Cecilia Castañera, consagrada del Regnum Christi desde hace 25 años, impartió una conferencia el pasado 14 de mayo a la sección de adultos de Barcelona sobre el carisma del Regnum Christi. Ella tiene una gran experiencia y conocimiento del proceso de renovación del Movimiento y de la redacción del Estatuto, puesto que ha sido miembro de la comisión central encargada de la redacción de los estatutos de las consagradas y ha sido delegada en la asamblea de las consagradas y en la general del Regnum Christi de este año. Con el conocimiento profundo del carisma, fruto de su estudio y experiencia, compartió unas reflexiones cuya síntesis presentamos a continuación. También puedes escuchar la conferencia haciendo clic en este enlace

En su exposición, partió de dos premisas que ayudan a entender el núcleo del carisma del Regnum Christi: la estructura espiritual y significado de “carisma” en la vida de la Iglesia. 

En primer lugar, sobre la estructura espiritual, destacó que el Regnum Christi es una realidad carismática pluriforme, una realidad de convocados: somos llamados con otros a vivir una santidad y una misión. Ello reclama un sentido de unidad, un sentido de cuerpo, de familia. Todos llamados por igual a la santidad y una misma misión, con un sentido de urgencia misionero. Todas las vocaciones vividas en comunión se complementan.

En segundo lugar, Cecilia indicó que para comprender la fuerza de las realidades carismáticas, hay que partir de que un carisma es una iniciativa de Dios fuerte, clara, concreta, precisa. Y, a continuación, destacó las cuatro notas de un carisma: don que viene de lo alto, personalizado y personalizable, requiere una experiencia comunitaria y don para otros generando apertura. Asimismo, destacó las tres dimensiones esenciales de todo carisma: pneumatológica, cristológica e histórico-salvífica. 

La consagrada del Regnum Christi interpeló a todos al afirmar que la experiencia carismática genera responsabilidad: el carisma hay que vivirlo, hay que custodiarlo, hay que profundizarlo y desarrollarlo (en clave de fidelidad creativa). 

Configurarse con Jesús

Insistió en que un carisma no se define por las obras o actividades apostólicas que se lleva a cabo, sino por una real y verdadera conformación con la persona de Jesús, en una dimensión o rasgo particular de su misterio, hasta el punto de testimoniar ante toda la Iglesia y para el mundo esa dimensión. 

Un carisma cristocéntrico

Por último, Castañera descató que lo esencial de nuestro carisma es una espiritualidad cristocéntrica: Cristo es el centro, el soberano, el rey de nuestra existencia. Por ello el carisma es el establecimiento de la soberanía del amor de Dios en el mundo en los corazones y en la sociedad. Siempre contemplando la dimensión personal y social. 

Explicó que en el Regnum Christi contemplamos la realeza de Cristo, e hizo un repaso de cómo Cristo vivió su reinado desde la Encarnación hasta la ascensión. 

Asimismo, indicó los modos cómo Cristo nos conforma con su realeza: cristocentrismo vivido como una relación personal con un Cristo vivo, relación de un encuentro con Otro que diviniza y transforma, relación de amistad y confianza y relación liberadora de la esclavitud y del pecado. 

Con referencia a la encíclica por la que el Papa Pio XI instituyó la fiesta de Cristo Rey, que profetizó el laicismo, nos indicó que los destinatarios de nuestra misión son los hijos del laicismo. 

Finalizó sus reflexiones con una llamada a la esperanza: el Reino de Cristo es victorioso, vence. Cristo combate con toda la fuerza de Dios. Vence Cristo, vence el bien, vence el amor, no el odio.

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