Entrevista | P. José Felix Medina: “El mayor reto para un novicio, la experiencia personal de amor e intimidad con Jesucristo para escuchar su llamada y corresponder con generosidad”

El candidatado de los Legionarios de Cristo en España tendrá lugar este año a lo largo del mes de agosto y la primera semana de septiembre en el noviciado de Madrid. Se trata de un proceso de discernimiento vocacional para aquellos jóvenes con una llamada a la vida sacerdotal en los Legionarios de Cristo. Actualmente, tres chicos participan en el cursillo de Pastoral Vocacional que dirige del P. Miguel Segura, L.C, que es un cursillo previo.

Pasadas estas semanas, aquellos que se decidan a seguir adelante ingresarán en el noviciado el 13 de septiembre. Para conocer un poco más en qué consiste el noviciado, hemos hablado con su rector y maestro de novicios, el P. José Felix Medina, L.C. Nos ha contado muchas cosas en esta extensa entrevista, pero sobre todo que en un noviciado “se estudia específicamente todo lo relacionado a la vida y doctrina de Jesucristo, la espiritualidad eclesial en general y la espiritualidad de la propia congregación y del Regnum Christi“. Y además que “se busca una asimilación madura y personal que llegue a transformar la mente y el corazón del joven novicio. El ideal es poder transformarse poco a poco en ‘otro Cristo’ que lleve al mundo el mensaje de amor y salvación que se pide al sacerdote”.

Padre, comencemos por el principio… ¿de dónde viene la palabra noviciado?
Viene de la raíz “nuevo”, “novedad”, indicando el que inicia un camino o el comienzo de un nuevo período. Designa la persona que recorre los primeros pasos en una congregación; también incluye el lugar y el programa de iniciación. Lo llamamos así en la vida religiosa de la Iglesia para definir el período de discernimiento vocacional antes de emitir la primera profesión religiosa. Por tanto, el foco central reside en la vida de oración intensa y en la Eucaristía donde el novicio desarrolla el trato con el Señor.
Entonces, con este enfoque, ¿qué es lo que aporta el noviciado a la vida de un joven?
Aporta un mayor conocimiento personal en madurez y libertad, el descubrimiento maduro y la experiencia personal de Jesucristo. También contribuye como ayuda para profundizar en un carisma dentro de una congregación religiosa a la que se acerca con admiración y sorpresa, movido por el Espíritu Santo. Es por tanto un tiempo ideal para conocer lo fundamental de una vocación de entrega total, y el período para ser conocido y aceptado en una familia religiosa.
Aclaremos qué es discernimiento, porque en realidad nos pasamos la vida discerniendo, de hecho toda la vida del seminarista es discernimiento…
Discernir es descubrir y decidirse libremente por un camino o por la entrega a una persona. Hay discernimientos puntuales para escoger una situación particular de la vida; y hay discernimientos profundos que comprometen la vida para siempre, como el matrimonio, la vida religiosa, la ordenación sacerdotal. En el fondo se opta fundamentalmente por Dios conforme a su Voluntad manifestada a través de señales, de oración y del acompañamiento de personas expertas.
Siendo esto así, el novicio se enfrenta a grades retos… ¿cuáles son en esta etapa?
Ante todo, en esta etapa inicial de la vida legionaria, el mayor reto consiste en lograr una experiencia personal de amor e intimidad con Jesucristo para escuchar su llamada y corresponder con generosidad. También el novicio se enfrenta con el reto de conocerse a sí mismo a fondo, sus cualidades y limitaciones. Y la tarea de descubrir el carisma y espiritualidad de la congregación de los Legionarios de Cristo y del Regnum Christi. Para estos fines contamos con tres medios fundamentales: el Evangelio, la Eucaristía y la cruz abrazada por amor.Esa experiencia de Jesucristo, se ve que la tienen incluso a la entrada del noviciado “Christus vita vestra”…
Efectivamente, es el lema del Noviciado que nos recuerda que Cristo ha de ser nuestra vida, que nuestra espiritualidad es cristocéntrica desde el minuto cero, y que hay que revestirse del Señor, el hombre nuevo, dejando atrás otros modelos que no son compatibles con quien dijo ser el “Camino, la Verdad y la Vida”.

Una de las primeras celebraciones de la comunidad del noviciado en su nueva ubicación, Reajo del Roble

Hay un dato que llama la atención a la gente: ¿por qué dos años?
La Legión de Cristo es una congregación donde se procura aunar la contemplación profunda y el apostolado evangelizador. Para la etapa inicial del noviciado consideramos que dos años son necesarios para la enorme tarea de adentrarse en la vida interior, la espiritualidad, la apertura del corazón al Amor de Dios, el conocimiento profundo de la Iglesia, de la congregación de los Legionarios de Cristo, de la vida fraterna y de la espiritualidad propia. Porque se trata de poner cimientos sólidos para sostener lo que será el resto de la vida religiosa. Por otro lado, un discernimiento maduro y serio requiere tiempo y no se puede precipitar.

 

 

Me gustaría hablar de la familia: ¿Cuál es su papel en el proceso de discernimiento vocacional de su hijo?
La familia es una pieza clave porque apoya, sostiene, reza, visita y acompaña con su cariño y fe al novicio en su discernimiento vocacional. Sobre todo, esa ayuda y colaboración afectiva y espiritual es muy provechosa en los primeros años. Es verdad que en el seguimiento de Cristo cuesta la separación de la familia, pero también durante el noviciado se disfrutan las visitas, las llamadas por Skype, las celebraciones comunes, la cercanía de los seres queridos… etc. A veces la familia no está muy por la labor en los comienzos del proceso, pero poco a poco se va convenciendo de que la felicidad de sus hijos ha de prevalecer y que hay que apoyar en ellos la elección divina que también beneficia a los parientes cercanos.

Esta relación ha evolucionado desde hace tiempo…
En la Iglesia hay cambios y reajustes según los signos de los tiempos, conforme a la justa adaptación del concilio Vaticano II, y según la renovación de la vida religiosa en los Legionarios de Cristo. Hace décadas el noviciado era más separado de la familia y retirado del mundo. Hoy se fomenta más la relación con la familia, el apostolado entre jóvenes, las salidas apostólicas a los colegios y parroquias para dar catequesis y ofrecer un testimonio valiente de la propia vocación. Se estudian temas de actualidad, se siguen las principales noticias eclesiales, se tiene un uso moderado del internet, se busca la madurez afectivo-sexual de los novicios, etc.

Ya lo hemos hablado en alguna ocasión en LomásRC, pero cuéntenos cómo debe ser el ambiente de un noviciado
Un ambiente de recogimiento, silencio y oración, que propicie la vida interior, el estudio de la espiritualidad propia, el sosiego del alma y la separación del mundo para poder discernir una vocación de entrega al Señor sin ruidos o interferencias.

Ha de ser también un ambiente de vida fraterna en comunidad, de unión, alegría y caridad entre los hermanos, que tenga como centro la celebración eucarística y la adoración ante el Santísimo en la capilla.

Para todo ello es necesario también un tiempo y espacio de recreo, la práctica del deporte, la natación y la gimnasia, incluyendo el trabajo físico diario en las tareas de la casa para hacer práctico aquel adagio latino: mens sana in corpore sano.

Padre, para nutrir esa mens sana, ¿qué es lo que estudian los novicios?
Se estudia específicamente todo lo relacionado a la vida y doctrina de Jesucristo, la espiritualidad eclesial en general y la espiritualidad de la propia congregación y del Regnum Christi. Se busca una asimilación madura y personal que llegue a transformar la mente y el corazón del joven novicio. El ideal es poder transformarse poco a poco en “otro Cristo” que lleve al mundo el mensaje de amor y salvación que se pide al sacerdote.

Y a ese “otro Cristo”, ¿cómo llegan?

Lo más importante es que para ser “otro Cristo” se llega por la acción de la gracia de Dios. Únicamente. Por nuestra parte, los novicios reciben cursos de Cristología y Nuevo Testamento, para imbuirse de la persona, doctrina y vida de Nuestro Señor. Catecismo y doctrina de la Iglesia, para sentar las bases de una sana teología que irá desarrollándose en un futuro próximo. Espiritualidad y carisma propio de la Congregación y del Movimiento Regnum Christi para poder conocer a fondo y vivir la llamada al sacerdocio en los Legionarios de Cristo. Tratados de vida espiritual, consagración religiosa, los votos y las virtudes cristianas, la vida de oración y los medios de santificación. Latín y griego para ser capaces de leer y entender textos sagrados de la Biblia y de los padres de la Iglesia. Inglés, como vehículo de apostolado y de preparación para la misión en un mundo globalizado e internacional. Liturgia, vida sacramental, técnicas de comunicación y dinámicas de apostolado, para vivir la plenitud de la propia vocación y adaptarse al mundo actual.

Ellos reciben también cursillos de madurez afectivo-sexual, de la formación de los sentimientos para desarrollar la propia identidad y vocación sacerdotal en un mundo herido y necesitado de fortaleza y convicción.

¿Qué más se aprende en un noviciado?
Se aprende a orar, a cantar, a vivir en comunidad, a practicar oficios y trabajos domésticos, a tocar instrumentos, a llevar grupos de niños y jóvenes en catequesis, a ser educados y correctos en las formas externas, a practicar diversos deportes… etc. Todo ello corresponde al modelo de caballero y hombre cabal que se conquista como base del hombre santo que Dios forja en cada uno de nosotros.

Se aprende a vivir en austeridad; a practicar la obediencia alegre y pronta; se aprende a amar a los hermanos con desinterés y de corazón, a servir a los pobres y menesterosos, a prescindir del propio gusto en bien de los demás… Se aprende e vivir el continuo don de sí en bien de los hermanos, con alegría y entusiasmo, como lo haría el mismo Jesús.

¿Qué papel juega la oración en la vida de un novicio? ¿Se aprende a rezar, a hablar con Dios? ¿O ya se llega aprendido?

Es la actividad más importante del noviciado. Si no hay oración ni diálogo con Dios se cae en el vacío y en la autoreferencialidad. Tienen oraciones vocales en comunidad y ratos de meditación personalizada bien en la propia habitación o en la capilla.El noviciado es el mejor momento para aprender a hablar con Dios, escuchar su voz en la Escritura o a solas con el Amado, siguiendo diversos métodos que el instructor va explicando a los hermanos: la lectio divina, la lectura de la Palabra de Dios, la meditación discursivo-afectiva, la contemplación, la oración de súplica, la oración litúrgica… Algunos vienen con pequeñas experiencias previas, pero se aprende a orar a fondo en el noviciado; ha de ser el fundamento vital que les acompañe durante el resto de sus vidas.Dentro de la práctica de la oración, conviene aprender la interpretación de las señales del Señor, su voz interior, la escucha de su Voluntad divina y el arte de discernir sus llamadas e invitaciones a través de las luces y mociones interiores. De este modo se crece en la vida espiritual y se desarrolla una espiritualidad sólida y objetiva que les libra del vaivén de los sentimientos subjetivos.

Padre, dada la etapa tan especial en la que se encuentran los novicios, ¿qué prácticas de oración caracterizan su vida?
Ante todo la meditación personal como actividad diaria de contacto y diálogo personal con Dios, a través de un método discursivo-afectivo que favorece el crecimiento espiritual y la experiencia íntima con el Señor.Tienen también oraciones vocales al inicio de la mañana, al mediodía, a media tarde y por la noche con el rezo de las Completas. Durante el día tienen el rezo del rosario, media hora de adoración ante el Santísimo, quince minutos de lectura espiritual y media hora de oración vespertina con textos de nuestra espiritualidad propia.
Para acabar y dado que usted es el maestro de novicios… ¡recomiéndenos un libro que sea importante para un novicio y también para un laico!
La paz interior del P. Jacques Philippe, Teología de la perfección cristiana del P. Royo Marín, Tratado de ascética y mística de Tanquerey, La vida en el Señorío de Cristo, del P. Raniero Cantalamessa.
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