Isabel García de Vinuesa (1966-2021): “Lo importante y maravilloso es lo que encontremos allá. Alucinaremos. ¡Que estemos todos allá! El esposo no tarda en llegar”

Isabel García de Vinuesa nació el 30 de noviembre de 1966 en Madrid, España, en una familia numerosa, y católica. Es la menor de 8 hermanos (Sonia, Almudena, Jose, Carlos, Guillermo, Carmen (+), Gabriel e Isabel). En 1981, la familia se fue a vivir a la ciudad de México, e Isabel fue alumna del Colegio Rosedal Lomas, donde conoció el Regnum Christi. “Allí encontré un sentido y una felicidad que no había encontrado nunca, y que quería comunicar a los demás: era Jesús. (…) Lo encontré de una forma distinta, de una forma que me cautivó. Y toda la vida ha sido y está siendo una respuesta a este amor”, contaba Isabel en un testimonio. También explicaba que, a lo largo del tiempo, “vas descubriendo que la felicidad muchas veces viene con lágrimas, pero no por ello deja de ser auténtica y profunda. Mi vida ha sido y sigue siendo una continua búsqueda. Lo importante es confiar en la fidelidad de Dios, que nunca va a fallar. Él siempre ha actuado en el silencio y en lo escondido”.

Isabel con sus padres

Cuando sus padres volvieron a España, Isabel tenía 17 años, y quiso quedarse en México “para terminar los estudios y ver si Dios me llamaba a la vida consagrada”.

Foto de grupo de la clase de Isabel en el colegio el Rosedal Lomas 1984; ella, en la segunda fila, es primera de la derecha

El 1 de septiembre de 1985 ingresó en el Centro estudiantil la ciudad de México, y el 16 de septiembre de 1986 se consagró a Dios en el Regnum Christi en el Centro Cultural de Cotija, Michoacán. Se trasladó a Roma para iniciar su formación, donde estuvo tres años y medio.

Isabel con una hermana y sobrinos

Su primer apostolado fue en Santiago de Chile, donde trabajó como Asistente para el ECYD y como instructora de formación del Colegio Cumbres de Santiago (1990-1993).

Más tarde, durante un año fue administradora del Colegio CECVAC de Monterrey (1993-1994), y en 1994 se fue a España a trabajar como promotora vocacional. “La vocación es una historia de amor, pero no romántica. Es más bien apasionante porque Dios es un apasionado y no sabes nunca por dónde va a salir para conquistar tu corazón”, contaba Isabel.

Junto al Cardenal Velasio de Paolis e Irene Alemany, en 2012

Entre 1996 y 2001 trabajó como secretaria territorial de las consagradas en España, y entre 2001 y 2014, en el equipo de la Secretaría General en Roma.

Junto a Mari Carmen Ávila, Claudia Avendaño y María José Chávez en la Plaza de San Pedro el día de la elección del Papa Francisco

Vivió durante 10 meses en Tierra Santa, y volvió a Madrid en 2015, donde cursó el Master en Matrimonio y Familia del Instituto Juan Pablo II en Madrid, y fue directora hasta 2019 de la comunidad de Mirasierra, su actual comunidad. En 2016 le diagnosticaron un cáncer, del que fue intervenida en tres ocasiones.

Isabel explicando el flujo de peregrinos a Tierra Santa para Televisión Española desde Magdala Center en 2015

Desde marzo de 2020, cuando fue intervenida por tercera vez, Isabel comenzó a enviar una nota diaria por WhatsApp que se convirtió en una auténtica bitácora. Durante 14 meses, a través de aquel mensaje diario pudieron acompañarla casi 300 personas cada día en la cotidianeidad de su vida, en su relación con la enfermedad, el dolor, el cielo, su comunidad, su familia y Dios.  

Con parte de la comunidad de consagradas de Mirasierra, Madrid

También era muy característico en Isabel el amor a su familia y su relación con ellos, con los que compartió momentos especiales en los últimos meses, cuando pudieron todos los que viven en México visitarla en España.Isabel falleció el 15 de mayo de 2021, rodeada de sus hermanas consagradas de la comunidad de Mirasierra, de su madre y de la mayor parte de sus hermanos que viven en México y en Madrid y que pudieron estar los últimos días con ella también: sus dos familias, como a ella le gustaba decir.

Isabel, durante la celebración de su 54 cumpleaños

Isabel, durante la celebración de su 54 cumpleaños con parte de la comunidad de consagradas de Mirasierra (Madrid)

“Lo importante y maravilloso es lo que encontremos allá”
En 2020, cuando el cáncer de Isabel se reprodujo, fue sometida a una operación. Entonces empezó a compartir a diario una pequeña nota por WhatsApp para dar el parte de cómo se encontraba. El primer mensaje fue el 4 de marzo: “He comenzado con mi familia una novena a Guadalupe, pidiéndole la curación (…) Hemos salido, pero todavía estamos esperando el informe. Pero lo fundamental ya lo han dicho. Es un tumor maligno y debo tener quimio. (…) Antes de mandar nuevas noticias quería, en primer lugar, agradecerte tu cariño y cercanía. Por supuesto tus oraciones que me acompañan y sostienen en este momento. Como sois varias personas que estáis pendientes he creado una lista de distribución para poder mandar noticias más fácilmente y no dejar fuera a nadie”.

Con el tiempo, esta nota se convirtió en una auténtica bitácora “de tú a tú”. Isabel continuó enviando su mensaje cada día para “estar cerca” y porque pensó que “podría ayudar”, explicaba. Las casi 300 personas que lo recibían pudieron acompañarla así durante 14 meses, y seguir en primera persona lo cotidiano y extraordinario de su camino: sus últimos viajes con su familia, su recuperación de la última operación, cómo llegaron los cuidados paliativos, su deseo de seguir viviendo, la progresiva aceptación de lo que estaba por llegar, los cariños de su familia y de su comunidad, lo que le daba miedo, lo que deseaba…

Isabel con su madre y una de sus hermanas

Isabel, con su madre y una de sus hermanas

“¡Qué maravilla encontrarte con un Dios que te ama con tanta locura! Y eso lo podemos encontrar todos, es lo que Él más quiere. Y es lo que yo deseo para ti…”

“Otro regalo que he tenido hoy ha sido poder volver a confesarme, después de un par de semanas. Siempre el encuentro con la misericordia de Dios es un regalo inmenso. Y en este tiempo de adviento mucho más”

“Hoy ha sido un día súper especial. Hemos tenido en casa una comida familiar, preparada con muchísimo cariño. Estaba mi comunidad y también mi madre junto con dos de mis hermanos. (…) Si así es el cariño en este mundo y disfrutamos tanto con las personas queridas y con gestos de cariño, ¡¿cómo será el cielo?!”

“Me voy encontrando cada vez más con mi debilidad, en la realidad de la enfermedad. Aunque está aceptada, querida y ofrecida, hacer vida estos tres verbos no es fácil”

“No me deja sola. De una u otra forma se hace presente, me consuela y me sostiene. No sin bajarme de la cruz”

“Ayer de madrugada tuve un pequeño susto, porque en un momento dado no lograba respirar o muy poco”

“Por un lado es un misterio cómo habla Dios, por otro lado, es muy claro. Sigo confiando en él. Sé hacia dónde me lleva y, por miedo al dolor, deseo irme cuanto antes”.

“Hemos estado viendo el documento de las últimas voluntades (…) cómo quiero que me atiendan cuando ya no esté consciente, si necesito que me atiendan en casa, no ensañarse contra mí, si me incineran o no, el tanatorio a escoger, sacerdotes que celebran la misa de cuerpo presente, cantos para la misa, recordatorio. ¡Cuántas cosas Dios mío! Realmente como una novia se engalana para el novio (…). El esposo no tarda en llegar. Salimos cada día”.

“Me cuesta dejar a mi madre”

“Lo importante y maravilloso es lo que encontremos allá. Alucinaremos. ¡Qué estemos todos allá!”

“Fue un momento en que llegamos a pensar que ya llegaba el momento de partir. (…) Tener tan cerca la muerte es algo muy fuerte. Realmente, como dice Jesús, llegará como un ladrón en la noche. No sabemos cómo ni cuándo. Y seguramente no hará ruido. Por eso, cada día hay que estar preparado. Que no nos sorprenda distraídos. ¡Porque es tan fácil! Aunque creas y tengas la muerte a un paso, vuelves a apegarte a esta vida y creer que vas a vivir mucho más. Está claro que hemos sido creados para la eternidad 

 

Enamorarse de la realidad, que es el mejor sueño
A Isabel no le gustaba “hablar de heridas” porque sentía que se percibía como algo negativo. No obstante, contaba que “a medida que pasa el tiempo te das cuenta de que forman parte de la vida y de que todos tenemos heridas”, y que la última etapa de su vida estaba siendo eso: “Reconocer esas heridas, ponerles nombre, sanar lo que se pueda, aceptarlas y querer la historia de mi vida que Dios ha querido para mí y no la que yo hubiera soñado”. Isabel se profesó enamorada de la realidad: “Muchas veces soñamos cosas preciosas, pero la realidad no siempre coincide con nuestros sueños y es importante enamorarse de esa realidad que es el mejor sueño que puedes tener porque es tu historia personal”.

En el hospital después de su 3ª operación tras quitarle todas las vías en en verano 2020

En el hospital después de su 3ª operación, tras quitarle todas las vías en el verano 2020

Hablar con Jesús con sencillez

Ese tipo de relación sencilla y cercana con Jesús era otra característica de Isabel: “Él me habla mucho a través de la Escritura, y también a través de los acontecimientos y de las personas”, explicaba en diciembre de 2020. “Mi oración suele ser la liturgia del día, quedarme en alguna frase o en el pasaje del Evangelio. Otras veces es repasar con Él lo que he estado viviendo para agradecer, para pedir, para poner en sus manos…”, detallaba. “Confío en Él plenamente y confío que todo lo que me toque vivir es para mi bien y para el bien de las personas. Y durante el día hay muchas miradas, pensamientos, ofrecimientos, jaculatorias… que me unen a Él de forma espontánea. Muchas veces de forma imperceptible e insensible, pero real. La verdad es que es algo muy sencillo. Y me tiene una paciencia porque quisiera ser mucho más delicada con él y muchas veces soy un desastre. Le pido perdón y también ayuda para seguir mejorando. Y quizás todos los días tengo que pedir perdón por lo mismo, pero no me canso… o trato de no cansarme”. 

Participó en la grabación de las canciones NET, en el álbum Cantando Mi Fe Católica, Vol. 1 de Marcela de Maria y Campos, siendo la voz solista de “Hoy me he portado mal” y “Quiero tener un amigo”. 

Portada del disco NET de Marcela de Maria en el que colaboró Isabel

Prepararse: Un momento de gracia muy fuerte que espero aprovechar
“No sé si quiero morirme. No me resisto a morir, pero humanamente me cuesta creer que tengo que morir ahora. Si actúo la fe, entonces me doy cuenta de que soy una privilegiada y de que él está ayudándome a prepararme para este momento y confiando en su misericordia infinita encontrarme con él para la eternidad. Es un momento de gracia muy fuerte que espero aprovechar.

Isabel, en Tierra Santa, en la sacristía de la Capilla del Magdala Center

El silencio, esencial
En diciembre de 2020, también contaba que el silencio era “esencial” en su vida y algo que  siempre buscó “para la vida interior, para escuchar mejor la voz de Dios y para no escuchar demasiado los propios miedos y penas que pueden surgir naturalmente… Y, lógicamente, para estar también en paz”.

La última nota de la bitácora de Isabel fue el día 10 de mayo, fecha en que se celebra el día de la madre en varios países, México entre ellos: “Muy feliz día de la madre a las mamás mexicanas… Hoy me he acordado mucho de vosotras. Gracias por todo lo que hacéis por vuestros hijos, tanto espiritual como humanamente. ¡Qué importante la presencia, cariño, entrega, dedicación, ejemplo… de un madre! Nunca se podrá pagar lo que se recibe de ella y estoy segura que Dios lo hará con creces”.

También comentaba su última visita médica, la alegría que sentía al experimentar la cercanía incondicional de sus hermanas consagradas y cómo este amor ayuda a a encontrar un sentido al dolor. Y avisaba de que ya no podría responder mensajes: “Esto va a ser parte de amar mi realidad, pero espero que aún así sepas que sí estoy cercana y que no te olvido”.

Isabel en su habitación con Ana Romero a su izquierda y su madre enfrente

 

 

 

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