Siete familias de Valencia se consagran al Sagrado Corazón de Jesús

En una tercera tanda, otras siete familias valencianas se han consagrado al Sagrado Corazón de Jesús tras un periodo de preparación espiritual. A finales de febrero, el P. Vicente Cortina, L.C., impartió unas charlas para que las familias fueran conscientes del gran don que iban a recibir con esta consagración al Sagrado Corazón. El acto de consagración como tal tuvo lugar el domingo 1 de marzo, en una Eucaristía en el centro vocacional de Vall de Flors, donde las familias también recibieron la imagen del Sagrado Corazón, como vemos en la imagen. Hemos podido hablar con algunas de ellas que nos han compartido su testimonio.

Lauri y Pablo
“Cuando nos hablaron de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús en familia no lo dudamos: ¡claro que si! Porque queremos, como familia cristiana, que Jesús esté en el centro de nuestra vida y de nuestra familia.

Queremos ser, pensar y sentir como Él en nuestro día a día, y poder transmitirles ese amor y cariño hacia Jesús a los niños que, aunque sean pequeñitos, lo tienen muy presente y le hablan, le rezan, le piden cosas, le dan las gracias y le piden perdón.

La misa de consagración en familia fue muy bonita y los niños ‘cogieron’ a Jesús con mucha ilusión para ponerlo en la entrada de casa como un miembro más de la familia”.

Amparo y Salva

“Cuando nos invitaron a consagrarnos nos sentimos muy afortunados y lo recibimos como una bendición: tener la imagen de Sagrado Corazón en casa nos recuerda que somos amados profundamente por Cristo. Lo más bonito es poderlo vivir como familia que necesita corresponderle y amarle. Es increíble ver cómo nuestros hijos, tan pequeños, son capaces de darle muestras de cariño espontáneas que nacen también de su corazón. Para nosotros lo más importante es que reine en nuestra familia”.
Familia Montesinos Valero
“La Iglesia nos llama ‘a cuidar con amor de la vida familiar’. Como célula fundamental de la sociedad, y primera escuela de fe, queremos seguir respondiendo con nuestro sí, pobre, pero decidido, a Nuestro Señor Jesús, para que siga derramando sobre nuestra familia, y sobre el mundo entero, el inagotable amor de su Sagrado Corazón.

El ‘porqué’ consagrar nuestra familia al Sacratísimo Corazón de Cristo se responde desde la llamada que hemos recibido a ser católicos porfiados en seguir a Jesús, su mensaje, su doctrina, y su propuesta de unirnos a su Corazón.

Porque sólo cuando Jesús entra en la vida de una persona, y de una familia, esta siente la urgencia de anunciar su buena nueva. El dinamismo apostólico nace de dentro. Quien encuentra el tesoro del Evangelio, Jesús y su Corazón misericordioso, ya no puede dedicarse a otra cosa”.

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