Veranos RC | Fernando: “En Interecclesias haces amistades para toda la vida compartiendo la fe con jóvenes católicos de otros países”

Interecclesias es una iniciativa de Juventud Misionera para los jóvenes de 1º de bachillerato en adelante que surge de las experiencias vividas durante la JMJ en Polonia y en concreto de los días en las Diócesis de Wroclaw. En ellas, los jóvenes viven una experiencia de comunión eclesial única al convivir durante un tiempo con familias y jóvenes de otros países y naciones. Este año el destino de los jóvenes es Polonia.

 

Fernando, un joven que participó el año pasado en Interecclesias, te cuenta en primera persona cómo ha sido su experiencia. Así podrás conocer mejor de qué trata esta actividad de Veranos RC. También puedes obtener más información haciendo clic aquí.

Fernando
“Mi nombre es Fernando Hartley y soy de Madrid. Siempre he tenido relación con el Regnum Christi, aunque nunca había participado en este intercambio cultural y religioso de Interecclesias hasta que me lo propuso un amigo que también iba a hacer el viaje, y directamente me puse en contacto con Juventud Misionera para ir a Croacia.

Al principio teníamos un poco de incertidumbre ya que no sabíamos que íbamos a hacer, en qué consistiría el viaje. Aunque la experiencia tiene una intención de voluntariado y de conocer otra cultura, otras personas, sirve para conocerse más a uno mismo y conocer más a los que te rodean.

Hay experiencias que, sin la organización de esta actividad, quizás nunca haya podido vivir: desde una simple misa en una capilla, hasta tener una visita privada y exclusiva con el arzobispo de Split, el cual nos invitó a su casa y pasamos una tarde muy agradable. Recorrimos cuatro ciudades en Croacia, dos de ellas en la costa, las otras dos en el centro, pero con unos paisajes realmente únicos. Concluimos el viaje en Medjugorje, en el Festival de la Juventud, junto con miles y miles de personas de todo el mundo, de entre 18 y 30 años. Tuvimos la suerte de estar presentes en una de las apariciones que hizo la Virgen a una de las videntes, algo de lo que me acordaré toda mi vida.

A pesar de todo, siempre hay ratos de descanso, y de poder disfrutar de la ciudad de una forma más personal. Siempre podíamos ir a la playa a divertirnos y pasarlo bien, o hacer planes por nuestra cuenta. Sin duda es una experiencia que repetiría una y otra vez. En el grupo éramos 19 personas, y yo sólo conocía a dos al principio, pero a lo largo del viaje vas haciendo amigos, lo cual es una de las cosas que me llevo: grandes amistades, que durarán toda la vida, y hechas desde la experiencia de compartir la vida de fe en la Iglesia con jóvenes de otros países.

Otra cosa que me llevo del viaje es el trabajo que hay detrás, el entusiasmo y la dedicación con el que están hechos estas actividades que, sin duda, gracias a Víctor López y al P. Arturo, y todo el equipo de personas y ayudantes que estuvieron presentes y que buscaron la forma de que pudiéramos disfrutar del lugar pero a la vez tener la oportunidad de hablar con el Señor y poder encontrarte con él”.

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