María y Daniel: “Medjugorje: Escuela, familia y chirimiri”

María Abengózar y Daniel Fidalgo son dos jóvenes de Madrid que este verano han participado en la peregrinación a Medjugorje organizada por el Regnum Christi. Ellos nos han compartido su experiencia en un artículo que te ofrecemos a continuación y que han titulado “Medjugorje: Escuela, familia y chirimiri”. Durante las mañanas, los jóvenes participaron en la segunda etapa de formación que llevan en la sección y que se denomina Basileia (la primera es Kyrios), la cual está dedicada a profundizar  en el artículo 8 de los Estatutos de la Federación Regnum Christi, el cual aborda la misión de revelar el amor del Corazón de Cristo. Por las tarde, los jóvenes participaron diferentes experiencia propias de Medjugorje, como subir al Monte de las apariciones, un encuentro en el Cenáculo, etc.

El Francisco Xavier Gutiérrez LC en una de las conferencias con los jóvenes

El Francisco Xavier Gutiérrez, LC, en una de las conferencias con los jóvenes

 

Medjugorje: Escuela, familia y chirimiri

¡Hola a todos!

Somos María y Dani. Nos gustaría compartir cómo fue vivir el Cursillo de Jóvenes RC en Medjugorje y para no enrollarnos lo hemos separado en tres palabras clave: escuela, familia y CHIRIMIRI. ¡Vamos a ello!

Escuela
(Dani) Tengo que admitir que lo único que sabía sobre Medjugorje antes de ir al Cursillo era: “Es un pueblo perdido en Bosnia-Herzegovina que está entre montañas donde se rezan muchos rosarios y se aparece la Virgen”.

Menos mal que pude vivir de cerca, lo que para mí, es Medjugorje: una escuela del corazón. Sí, una escuela, pero la diferencia es que en esta escuela no se pasa lista, ni exámenes, ni trabajos. Es una escuela donde el corazón llega de una manera y sale de otra, sin misticismos ni complicaciones, es el simple hecho de ESTAR con el corazón…

estar en alegría de corazón,
estar en silencio con el corazón…
saber escuchar con el corazón,
saber mirar con el corazón…
pedir perdón con el corazón,
perdonar con el corazón…
esperar con el corazón,
abandonarse en Su Sagrado Corazón…

Y cómo toda escuela tiene una maestra: en Medjugorje aprendemos de la que “guardaba todas las cosas y las meditaba en su corazón”. Sí, la Gospa (Virgen en croata). Ella es la que nos enseña a vivir con el corazón y en comunión con el Sagrado Corazón de su hijo.

Dani y María rezando en el monte de las apariciones

Dani y María rezando en el monte de las apariciones

Familia
(María) Durante este cursillo han sido muchas las luces que la Virgen me ha regalado. No por nada, sino porque este lugar no hace más que invitarte a disponer tu corazón al silencio y a la escucha, por el lugar, su historia, y todas las personas con las que nos topamos.

Si algo he aprendido durante el Cursillo es que la fe no se puede vivir individualmente, requiere necesariamente vivirla con y en el otro, pues Dios se sirve de cada uno de nosotros para ser expresión de Su amor, con simples miradas, sonrisas, escucha, palabras…

Y esto es algo que Medjugorje me ha permitido ver con mucha claridad, ver en mi hermano a Dios que me habla y me inspira. Es a través del otro donde Él me da el mensaje que necesito oír en cada momento. Es por esto lo importante que es el descubrir y experimentar que la fe requiere de una vida en comunidad, de una vida con y para el otro. La Iglesia es esa gran comunidad, y aunque dentro de ella tengamos la oportunidad de vivir nuestra fe con un carisma u otro… la realidad es que todos estos carismas son complementarios y ricos en su conjunto, pues todos ellos siguen el mismo objetivo, que no es otro mas que el de inundarnos en el amor infinito de Aquel que nos ama.

Por todo esto, ¡hagamos comunidad! Tengamos la apertura que Jesús siempre mostró e invitemos a muchos a formar parte de ella. Hagamos comunidad allá donde nos encontremos… en nuestras casas, con nuestros amigos, en el colegio, en la universidad, en nuestros trabajos… seamos portadores del mensaje que todos están esperando oír… seamos instrumentos suyos para que con nuestras vidas lleguemos a todas las almas…

Jóvenes del Regnum Christi en Medjugorje

Ls jóvenes, en un momento de familia

Chirimiri
(María y Dani) Por fin, llegamos a la última palabra: Chirimiri.

Pese al calor intenso y seco que nos acompañó durante todos los días del Cursillo en Medjugorje, el ambiente en que nos sumergimos nos fue regalando día a día una sensación de mucho más frescor: la paz del corazón.

Conforme pasaban los días, muchos de lo jóvenes que hicimos el Cursillo coincidíamos en que aquel frescor espiritual que estábamos viviendo, sorprendentemente, era fruto de los muchos rosarios, misas, adoraciones, confesiones, etc. Lo que en un principio podría parecer un horario completo y sin descanso, resultó ser lo contrario.

Y así, sin casi darnos cuenta, acabamos empapados de esa lluvia de gracia que caracteriza a Medjugorje, así como esa lluvia fina y constante que parece no mojar pero resulta ser siempre la que más cala en profundidad.

Por todo ello, si vas a Medjugorje, ¡no lleves chubasquero! ¡Y deja que ese frescor te cale por completo!

María Abengózar y Daniel Fidalgo

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