Rafael, ¿podemos aprender alguna lección de la cuarentena?

Rafael Gil es laico consagrado del Regnum Christi. Vive en Madrid, en la comunidad de Conde de la Cimera, y, entre otras responsabilidades, trabaja en la Universidad Francisco de Vitoria como mentor, es Director Espiritual y Formador de la sección de Jóvenes del Regnum Christi y profesor de Teología del Cuerpo. Le hemos pedido que nos señale alguna lección que hayan aprendido en su comunidad de laicos consagrados de España a raíz de la pandemia que está sufriendo el país. Esta es su respuesta, no deja indiferente.

“Se dice mucho que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Pero también es verdad que valoramos más las cosas ordinarias cuando, por alguna circunstancia, las vivimos con una intensidad poco usual. Y eso es lo que nos ha pasado a nosotros. En estos momentos, la prioridad es nuestra comunidad, el otro, lejos de las mil y una responsabilidades del apostolado. Estamos aprendiendo a valorar un tesoro que, es verdad que sabíamos que teníamos, pero que quizás a veces el activismo se encarga de que olvidemos, por lo menos parcialmente.

Las largas y ricas conversaciones entre nosotros, las sobremesas sin prisas y el tomar conciencia de que todos somos responsables de hacer que la convivencia sea mejor para los demás, ha sido una oportunidad única de vivir ese mandamiento de amor al prójimo que tan aprendido lo tenemos, pero que a veces nos hace falta ejercitarlo.
La cercanía de cada miembro de la comunidad (somos 5 consagrados en este piso emblemático donde se fundó la vida consagrada masculina), nos ha permitido dar gracias a Dios por convivir más en profundidad con esas personas que han escuchado la misma invitación de entregarse a los demás a través de Regnum Christi”.
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