Alter Christus | Joan Manuel Serra, sacerdote diocesano del Regnum Christi: los ejercicios espirituales son “una semana que le has regalado a Dios para que hable amorosamente a tu corazón”

Entre el 11 y el 15 de marzo, Alter Christusimpartirá una tanda de Ejercicios espirituales para sacerdotes diocesanos. El P. Joan Manuel Serra tiene 55 años y es sacerdote del Regnum Christi de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en Barcelona. Entre sus tareas pastorales, ser vicario de las parroquias de Santa Eulalia de Mérida, en El Papiol, y en la de San Miguel Arcángel, de Molins de Rei, dos localidades al lado de Barcelona. En el obispado, además, es Notario–Secretario de Cuestiones Administrativas Matrimoniales. El P. Juan Manuel es sacerdote desde hace 19 años y nos cuenta que conoció Alter Christus “a través de la fundación Mano Amiga, en Barcelona, que me ayudó con los inmigrantes, cuando era vicario de la Parroquia de la Sagrada Familia de Barcelona”.

A continuación nos explica por qué es importante que un sacerdote vaya de ejercicios espirituales, y al final de la noticia nos da la razón de la foto que acompaña a estas líneas. Un dato más, es ingeniero informático y tiene su propia web de homilías aquí.

– ¿Por qué es importante que un sacerdote haga ejercicios espirituales anualmente?

La semana de ejercicios espirituales es el centro motor de todo el año. Todo gira en torno a eso, en torno a esa semana entera que le has regalado a Dios, para que hable amorosamente a tu corazón.

Cada día procuro dedicarle a Dios una o dos horas de oración. Cada mes un día entero de retiro. Y una vez al año, la semana de ejercicios.

– ¿Qué le ofrece de especial Alter Christus a Usted?

Alter Christus me ayuda a programar mi vida espiritual. También gracias a Alter Christus voy conociendo diferentes lugares de España. Yo soy un sacerdote catalán enamorado de España. Este año vamos a Valladolid, al Santuario de “La Gran Promesa”: “Reinaré en España… más que en otros países del mundo”.

– ¿Cuál ha sido su experiencia de ocasiones anteriores?

Mi madre últimamente me acompaña a los ejercicios. Ella no los sigue, sino que va a su aire. El año pasado en Ávila, y el anterior en Sevilla, fueron para mí y para mi madre algo que nunca olvidaremos. Casi tocamos el cielo.

En el locutorio de las monjas carmelitas de clausura del convento de la Encarnación, de Ávila, mi madre les dijo que ellas eran el motor del mundo. A lo cual se prostraron todas en el suelo, en signo de humildad.

Yo les pude preguntar si para ellas el tema de sufrir por los demás, para su conversión, como nos pide la Virgen en todas sus apariciones, era algo importante o era algo secundario en su vida de clausura. Se admiraron de mi pregunta: “Padre, estamos aquí dentro para morir por usted, y por el mundo entero”. ¡Impresionante!

– ¿Qué le diría usted a un laico para que anime a su párroco a hacer ejercicios espirituales…?

Yo le diría que le insistiera a su párroco, sin miedos, diciéndole: “Padre, márchese a un desierto espiritual, para que Dios le hable amorosamente al corazón, todos lo necesitamos.”

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Acerca de la foto que ilustra el artículo, nos explica lo siguiente: “En la foto estoy en el curso de renovación sacerdotal, en tierra Santa, hace unos años. Estamos en la Basílica de Belén. Éramos unos 60 sacerdotes de 20 países del mundo. El curso lo organizaban los legionarios y la Congregación del Clero, en Roma. Aquel curso fue la salvación de mi sacerdocio, en un momento de gran crisis sacerdotal. Yo soy, por tanto, un entusiasta de los legionarios, del Regnum Christi y de Alter Christus”.
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