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Camino de Jesús | María Linares: “En esta peregrinación he podido descubrir a un Dios vivo”

Jesús

LomásRC

El P. Arturo Díaz, L.C., organiza todos los años el Camino de Jesús, una peregrinación por Tierra Santa en la que se recorren los principales lugares en los que predicó Jesus, comenzado en Caná de Galilea y finalizando en Jerusalén.

Este año, la peregrinación comenzará el día domingo 3 de abril y finalizará el Lunes Santo 11 de abril. María Linares ha hecho esta peregrinación en varias ocasiones y ha querido compartir su experiencia para dar a conocer esta iniciativa. En su testimonio nos cuenta que en Tierra Santa pudo descubrir “a un Dios vivo”. En la foto principal, aparece María en el Santo Sepulcro, el lugar donde Jesús yació por el perdón de los pecados y lugar donde María tuvo la oportunidad de confesarse con el P. Arturo. 

 

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Los peregrinos durante una misa en el desierto oficiada por el P. Arturo.

 

Aunque con el tiempo María ha descubierto que Dios está en el sagrario, en una adoración, al lado de tu casa, “el primer flechazo no se puede olvidar”. Para ella, el Camino de Jesús tiene “todos los ingredientes para que ese encuentro profundo se produzca”. “Es un grupo de personas, a unas las conoces y a otras las ves por primera vez, que se unen para andar por los mismos caminos y lugares por los que Jesús anduvo, con botas y mochila con lo necesario. Y acompañadas por el P. Arturo Díaz, L.C.”, ha explicado. 

 

Para María, el escenario no puede ser mejor: el lago Tiberíades, el Mar de Galilea, el desierto, Jerusalén, Belén, Nazaret. Aunque son lugares que uno ha oído toda la vida y donde sabe que Jesús vivió, cuando uno vive “una misa en pleno desierto o en una barca en medio del lago, cuando ve amanecer en una meditación a orillas del Mar de Galilea, cuando tiene una Adoración en Nazaret o cuando se confiesa y sus pecados son perdonados por la misericordia de Dios”, no tiene más remedio que “caer de rodillas a sus pies”.

 

Camino de Jesús

 

Además, también ha podido ver esta misma experiencia con otras personas que le han acompañado en esta peregrinación. “A través de ellos vi que Dios iba tomando aún más vida y pude reconocer cómo Dios actuó en cada uno de ellos”, ha explicado. María recuerda especialmente a un peregrino que no quería ir al viaje y que, tras dos días en la peregrinación, todos fueron testigos del milagro que ocurrió en su vida y el cambio tan radical que se produjo: “Fui testigo con mis propios ojos de lo que Dios puede hacer. Es algo a lo que vuelvo cada vez que mi fe flaquea”, ha contado.

 

“Creo que todo cristiano debería tener la oportunidad de viajar a Tierra Santa. Y casi diría que tiene la obligación, si se puede, de buscar esa oportunidad”, señala en su testimonio. En este Camino, María ha reconocido que “se vive, se pisa y se palpa la tierra de Jesús”. Aunque es posible que no se visiten todos los lugares santos, los que sí, se viven “intensamente”.  

Para María, el broche de oro de este camino es llegar a Jerusalén. “Es increíble llegar cantando: ‘Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén’, y ahí tener la oportunidad de pasar unas horas en el Santo Sepulcro cerrado sólo para un grupo de pocas personas”, ha contado. También, es un privilegio estar tranquilamente en la tumba vacía, el lugar en el que pusieron el cuerpo de Jesús: “Es maravilloso ser consciente de que, efectivamente… está vacía… porque en verdad ¡Resucitó! y ¡Está vivo!”. 

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