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Misiones de Semana Santa | Don Miguel David, párroco en Córdoba: “El impacto de un joven siempre es como el arcoíris que te sorprende después de un día frío”

Don Miguel David, párroco de Santa Luisa de Marillac y de San Martín de Porres

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Las parroquias de Santa Luisa de Marillac y San Martín de Porres son unas fuentes de esperanza que la Iglesia tiene puestas en las “periferias”, según el término del Papa Francisco, de la ciudad de Córdoba. Don Miguel David Pozo León es su párroco y desde hace cuatro años acoge a Juventud Misionera y al ECYD durante la Semana Santa. “Ver nuestras calles llenas del sí generoso, entregado y feliz de los jóvenes, crea una atmósfera maravillosa”, nos cuenta. Estas Semana Santa Juventud Misionera volverá allí.

Don Miguel David Pozo León, define a sus parroquianos como “los preferidos del Señor” pues sus dos parroquias, Santa Luisa de Marillac y San Martín de Porres, “están ubicadas en la periferia de Córdoba encontrándose en los primeros puestos de pobreza de Europa”. En esta entrevista, explora la huella que dejan los misioneros y cómo, a través de ‘Puerta Verde’ y ‘La Maleta de Luisa’, se atienden necesidades inmediatas y siembran esperanza. “Dar el tiempo de tus vacaciones para incomodarte y acabar una jornada cansado de cuidar al necesitado convierte al misionero en un héroe; los días aquí, en una apasionante aventura; y a las familias de procedencia, en padres orgullosos de sus hijos”.

 

Don Miguel David, con uno de los jóvenes de la parroquia
Don Miguel David, con uno de los jóvenes de la parroquia.

 

Su parroquia es un faro de esperanza para algunos grupos de los que el Papa llama “periferias” de nuestra sociedad. Con la Semana Santa en el horizonte, ¿qué impacto dejan estos jóvenes misioneros entre sus parroquianos?

El impacto de un joven siempre es como el arcoíris que te sorprende después de un día frío y te llena corazón de esperanza y de paz. Ver nuestras calles, “manzanas” se llaman aquí llenas de un sí generoso, entregado y feliz crean una atmósfera maravillosa y muy necesaria en estos lugares.

 

Chicos y chicas del ECYD con otros jóvenes de la Parroquia de Santa Luisa de Marillac
Chicos y chicas del ECYD, con otros jóvenes de la Parroquia de Santa Luisa de Marillac.

 

¿Qué actividades o proyectos específicos le gustaría llevar a cabo con los misioneros que acudan esta Semana Santa?

En la parroquia desarrollamos dos grandes proyectos. Puerta Verde se dedica a “curar las heridas” de niños en desventaja social. Y en “La Maleta de Luisa” acogemos a jóvenes de la calle, y mediante el estudio y la cultura, les ayudamos a recomponer su vida y llegar a su meta.

 

Algunos de los misioneros que vienen en Semana Santa quedan impresionados al interactuar con ellos que vuelven en verano a prestar un voluntariado.

 

Jóvenes misioneros en una de las celebraciones de la parroquia de Santa Luisa de Marillac, en Córdoba
Jóvenes misioneros en una de las celebraciones de la parroquia de Santa Luisa de Marillac, en Córdoba.

 

¿Cómo cree que la experiencia de misionar en su parroquia ayuda también al crecimiento personal y religioso de los jóvenes que acudan?

Lo decía nuestro obispo hablando de la labor que realizan los jóvenes voluntarios aquí: “La experiencia de la entrega al más desfavorecido, vivir en estos barrios con ellos compartiendo su día a día se convierte en una fuente de riqueza para aquél que viene”. Y es cierto: la experiencia vivida marca al joven. Crea en él un impacto tan importante que puede llegar a resituar los criterios, las expectativas y la forma de ver las cosas.

 

El párroco, siempre cercano de todos
El párroco, siempre cercano de todos.
¿Qué mensaje le gustaría enviar a los jóvenes y adolescentes que están pensando en dedicar la Semana Santa en Santa Luisa de Marillac?

“Atreverse a más” es el lema que, junto al P. Rafael Vignaroli, L.C., hemos pensado para las misiones de este año.

 

Por desgracia, los jóvenes que nos rodean sólo se atreven a dar pasos en negativo. Sus metas, sus proezas, no son sino un camino “cuesta abajo” pues sólo se busca el interés personal, la felicidad inmediata… Atreverse a más. Atreverse a amar al pobre. Dar el tiempo de tus vacaciones para incomodarte y acabar una jornada cansado de cuidar al necesitado convierte al misionero en un héroe; los días aquí, en una apasionante aventura; y a las familias de procedencia, en padres orgullosos de sus hijos. Y por supuesto, para nuestros parroquianos y cuantos se hacen eco del trabajo que realizan, representan una familia a la que aplaudimos por su “sí” y queremos como hermanos.

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