Misiones de Semana Santa | Maripepa y Pablo: “Ir de misiones es tener más ocasiones para rezar en familia y dedicar un tiempo todos juntos a Dios”

LomásRC
“Antes de ir por primera vez no sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar, pero teníamos la ilusión de llevar a Cristo a los demás”, explican. “Descubrimos que el amor de Dios se derrama, que siempre está a la espera, que nunca es tarde”. También reconocen que “una de las cosas más complicadas ha sido la logística con niños muy pequeños”, pero subrayan: “todo fue mucho más fácil de lo esperado” gracias a la ayuda del resto de los misioneros.
¿Cómo ha sido la experiencia de vivir una misión como matrimonio? ¿Qué expectativas teníais antes de ir y qué descubristeis en el camino?
Ir de misiones en familia ha sido una oportunidad para vivir de manera más intensa la Semana Santa y hacer partícipes a los niños. Ha supuesto una vivencia más profunda del Triduo Pascual, además de una forma de acercarlo a los demás, especialmente a personas mayores que, normalmente, no tienen un acceso fácil a las parroquias.
Antes de ir por primera vez no sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar, pero teníamos la ilusión de llevar a Cristo a los demás. Por el camino, descubrimos que el amor de Dios se derrama, que siempre está a la espera, que nunca es tarde; que el Señor nos espera a todos y cada uno, y que solo nos pide un pequeño paso de nuestra parte para luego hacer Él el resto.
¿Cuáles han sido los mayores retos de servir juntos en misión? ¿Cómo los afrontasteis y qué aprendisteis de ellos?
Una de las cosas más complicadas ha sido la logística con niños muy pequeños, pero gracias a Dios y a la generosidad del resto de misioneros, todo fue mucho más fácil de lo esperado. Los niños disfrutaron mucho al coincidir con amigos suyos del cole, y ellos también vivieron de manera especial la Semana Santa. Otro de los retos fue el tiempo. Nos ha llovido, ha hecho frío… pero todo se vence con la ayuda de Dios, y al final se recuerda con cariño.
¿De qué manera esta experiencia ha fortalecido vuestro matrimonio? ¿Ha cambiado vuestra forma de vivir la fe y vuestra vocación conyugal? ¿Y el testimonio de cara a vuestros hijos?
Ir de misiones ha supuesto tener más ocasiones para rezar en familia y dedicar un tiempo todos juntos a Dios; enseñarles a los niños que el Señor debe ser el centro de nuestras vidas y que no deben avergonzarse de mostrar su fe en público.
¿Qué le dirías a otros matrimonios que están pensando en ir de misión juntos pero tienen dudas o miedos?
Sin duda, animamos al resto de familias que se lo estén planteando, porque es una forma de vivir la Semana Santa de manera intensa. Por una parte, supone una convivencia estrecha con familias que comparten el amor a Dios y la preparación conjunta de los oficios; y, por otra, la apertura de parroquias que, en condiciones normales, muchas veces están cerradas o a las que solo acuden personas mayores, que además disfrutan viendo cómo las iglesias se llenan de niños pequeños, de vida y de alegría.
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