Regnum Christi España

Tere Rodríguez, consagrada del Regnum Christi, entrevistada en Vida Nueva junto a otras teólogas de España

LomásRC

Tere Rodríguez es consagrada del Regnum Christi y directora de la sección de chicas de Almagro, en Madrid.

Entre otros estudios está licenciada en Teología por la Universidad de San Dámaso, un área del conocimiento al que se dedica desde hace tiempo y que la revista Vida Nueva rescata junto a otras mujeres teólogas en el panorama eclesiástico español.

 

Necesidad de una formación en la fe

Una de las teólogas entrevistadas, María José García Calvo, religiosa de Jesús-María, señala que “la teología asienta la vocación cristiana y prepara para poder tener una palabra bien fundamentada en la Iglesia”. Y ahonda: “Si las mujeres queremos tener una palabra de autoridad en la Iglesia, hemos de formarnos. En el siglo XXI no podemos pretender vivir y proponer el Evangelio sin una buena cimentación en la propia fe”.

 

Tere Rodríguez
Portada del número de la revista Vida Nueva en la que aparece la entrevista a Tere Rodríguez
 
“Ser principio activo de la Iglesia desde la teología”

En su entrevista, Tere Rodríguez aclara que “no sé si me considero parte de una nueva generación de teólogas, sino más bien de la generación de mujeres que queremos ser principio activo de la Iglesia desde la teología”. Por ello considera que, “la mujer, con su empatía, su capacidad de escucha y ese dar importancia a las cosas concretas que afectan a la persona específica que tiene delante, puede dar a la teología un matiz existencial y personal, lo cual me parece una respuesta que el mundo de hoy necesita urgentemente”.

 

En este sentido, Tere llama a la apertura: “A veces la teología queda reservada a unos pocos que la estudian, la discuten y la disfrutan, olvidando que esta se estudia para todos y no es simplemente una ciencia cerrada a un círculo que la comprende, sino que está llamada a hacerse accesible, para así hacer accesible el Misterio de Dios a tantos que lo buscan”.

 

Se necesita “continuar desarrollando esa teología en femenino, aunque el riesgo, como en todos los ámbitos, es contraponerla a la teología estudiada hasta ahora, como si una de las dos siempre estuviera por encima de la otra. Creo que no se trata de superación, ni siquiera de igualdad. Me parece que el prisma correcto es el de la complementariedad. Lo que aportamos uno y otro es diverso y así nos enriquecemos mutuamente”.

 

El lugar que le corresponde a la mujer en la Iglesia

Sobre su experiencia a la hora de estudiar Teología señala que no ha sido fácil: “Al principio, muchos cuestionaban mi decisión, directamente o de modo sutil, por considerarla un capricho sin futuro y que poco serviría de cara a la misión. ¿Para qué estudiaba teología una laica consagrada? Si habitualmente hay un sacerdote a quien acudir y que resuelve con más autoridad las cuestiones que se plantean… Sin embargo, con los años he ido viendo cómo el hecho de estudiar teología hace que los mismos que cuestionaban esa decisión me consideren una interlocutora ‘válida’ ante diversos temas que antes no me habrían planteado”.

 

Finalmente concluye que “no digo esto como un reproche o desde la frustración porque creo que, de hecho, la Iglesia está caminando hacia dar a la mujer el lugar que le corresponde”.

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