Teresita Castillo de Diego, pequeña gran misionera: “Quiero llevar a Jesús a los niños que no le conocen, para que vayan al cielo felices para siempre, siempre”

Teresita Castillo de Diego, hija de Teresa de Diego y de Eduardo Castillo, falleció el domingo 7 de marzo, con apenas 10 años. Tenía un tumor en la cabeza y su máxima ilusión era ser misionera de la Iglesia. Teresita vivió gran parte de su vida con esta enfermedad, pero nunca fue un problema a la hora de hablar de Jesús y de llevar a Jesús a los demás. Nos cuentan sus padres que era una niña entregada a todas las personas, siempre tenía una palabra para alguien, lo mismo para el sacerdote que acababa de celebrar una misa, como para un pobre o una persona mayor que encontraba en la calle. Nadie quedaba indiferente cuando trataba con ella. Ofreció su enfermedad, larga y dolorosa, por los sacerdotes, pero también por las misiones, y su testimonio de fe y de amor a la Iglesia ha llegado a todos los continentes y no deja de conmover a quien oye hablar de ella. 

Teresita y su padre Eduardo

Teresita y su padre, Eduardo

Entrevista a Teresita: “Quiero ser misionera para ser santa”
A continuación transcribimos una breve entrevista que le hizo a Teresita otra niña de catequesis sobre por qué quería ser misionera y que Teresita respondió desde el Hospital de la Paz el 13 de febrero, un mes antes de fallecer. Nos la comparten sus padres.

– ¿Por qué quieres ser misionera?
– Así estoy más cerquita de Jesús y me siento más santa. Quiero llevar a los demás con Jesús, y a los niños que no lo conocen, para que vayan al cielo felices para siempre, siempre.

– ¿Qué significa ser misionera?
– Llevar a la gente al cielo.

– ¿Qué haces como misionera?
– Hablar de Jesús siempre y dar alegría. Estos días que he estado malita lo he estado ofreciendo por gente: por alguien que esté malito, por los sacerdotes…

– ¿Qué les dirías a los niños para animarles a ser misioneros?
– Que sean felices, que sean amigos de Jesús y que estén siempre junto a Él.

Teresita, el día de su Primera Comunión

Teresita, el día de su Primera Comunión

Testimonio del P. Angel Camino, osa, Vicario de la VIII Vicaría de Madrid
El Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de Madrid, el P. Ángel Camino Lamelas, O.S.A., conoció a Teresita el día de la Virgen de Lourdes, patrona de los enfermos, cuando acudió a celebrar misa a la capilla de la Paz. Tras saludarla y conocer su inquietud misionera, el P. Ángel llevó al hospital el documento que acreditaba que era misionera y la cruz de misionera: “Esa cruz pónmela en la barra para que la vea bien -le dijo en aquel momento al sacerdote-, y mañana me la llevo al quirófano. Ya soy misionera”. A continuación te ofrecemos el texto íntegro que envió don Angel a los sacerdotes de su Vicaría.

“Queridos hermanos y amigos,

Esta vez no os escribo para convocaros a ninguna reunión ni para pediros estadísticas o comunicaciones. Esta vez os escribo, simple y llanamente, para notificaros el fallecimiento de una niña que ha repercutido mucho en mi vida personal y como Vicario. Una niña: Teresita; y unos padres: Teresa y Eduardo. ¡Una familia cristiana!…

Os explico brevemente. El pasado 11 de febrero, Jornada del enfermo, este año he ido a celebrar la Eucaristía al Hospital de La Paz. La he celebrado acompañado de los capellanes y de una variada asamblea: médicos, enfermeras, familiares de enfermos, etc. Al concluir la Eucaristía, acostumbro a ir con los capellanes a visitar a algunos enfermos para administrarles la Unción o darles la comunión. Esta vez los capellanes, sabiendo mi costumbre, habían propuesto que fuera a visitar a una niña gravemente enferma, que la operaban de un tumor en la cabeza al día siguiente. Con muchísimo gusto acepté la propuesta. Hemos llegado a la UCI debidamente equipados, he saludado a médicos y enfermeras, y acto seguido me han llevado a la cama de Teresita que estaba junto a su madre Teresa. Un vendaje blanco rodeaba toda su cabeza, pero tenía la cara suficientemente descubierta como para percibir un rostro verdaderamente brillante y excepcional. La he saludado con todo afecto, indicándole que en ese momento venía en nombre del Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid para traerle a Jesús.

Ahora os entrecomillo las expresiones de Teresita; me dice: “¿me traes a Jesús verdad?”, sí, le respondo, te traigo a Jesús y la fuerza del Espíritu Santo con la Unción. A continuación me dice: “¿Sabes una cosa? Yo quiero mucho a Jesús”. Lo oye su madre y dirigiéndose a su hija le dice: “dile a Ángel lo que tú quieres ser”. Mira fijamente a su madre y le dice: “¿Se lo digo de verdad?” y la mamá dice: “tú verás”. Teresita me dice: “yo quiero ser misionera”. Me impacta tanto su respuesta, totalmente inesperada para mí, que cogiendo fuerzas de dónde no tenía, por la emoción que me produjo su respuesta, que le digo: “Teresita, yo te constituyo ahora mismo misionera de la Iglesia, y esta tarde te traeré el documento que lo acredita y la cruz de la misionera”. Ella añade: “P. Ángel ¿sabes una cosa?: yo rezo para que muchos niños conozcan a Jesús”. A continuación le he administrado el Sacramento de la Unción, le he dado la comunión y la bendición apostólica del Papa Francisco. Ha sido un momento de oración, sumamente sencillo pero profundamente sobrenatural. Se han unido a nosotros algunas enfermeras que espontáneamente nos hicieron unas fotos, para mí totalmente inesperadas, y que quedarán como un recuerdo imborrable. Nos hemos despedido mientras ella con su mamá se quedaba rezando y dando gracias.

Teresita, el día de su Primera Comunión

Teresita, el día de su Primera Comunión

Esa mañana tenía una reunión de Arciprestazgo; en cuanto la terminé fui directamente a la Vicaría y ayudado por los secretarios Miguel y Mª Pilar, elaboramos el oficio de misionera bajo un pergamino verdaderamente precioso. Recogí la cruz de la misionera y a las cinco de la tarde regresé de nuevo al Hospital de La Paz. Me estaban esperando los capellanes y fuimos derechos a la UCI nuevamente. En cuanto me ve la mamá dice en voz alta: “Teresita ¡no me lo puedo creer! Viene el Sr. Vicario con el regalo para ti”. La niña que estaba medio dormida se despertó de inmediato y cogió entre sus manos el documento y la cruz. La mamá se lo lee en voz alta, mientras ella escucha atentamente y ocurre lo que nos imaginábamos, se emociona hasta que la madre la consuela, y Teresita dice en voz alta: “esa cruz pónmela en la barra para que la vea bien, y mañana la llevo al quirófano. Ya soy misionera”. Nos despedimos con estas palabras de Teresitas: “Entonces P. Ángel ¿soy misionera?”, y yo respondo “tú eres misionera”.

Aquí podría terminar el relato de esta sencilla y profunda experiencia. Lo que yo no me podía imaginar es que a través de los contactos de los padres, este testimonio llegó a oídos del Delegado Nacional de Misiones. Me llama al día siguiente y me hace esta pregunta: “¿tú has constituido en el Hospital de La Paz a una niña misionera?” efectivamente, le digo, “ayer después de darla la unción y la comunión, la constituí misionera con la oración preceptiva y posteriormente le llevé el documento y la cruz de la misionera”. A continuación me dice: “este testimonio ha dado la vuelta en todo el mundo misionero de España y ya han puesto a Teresita como una nueva protectora para los niños en misión”. Posteriormente los papás me han ido reenviando mensajes de distintas personas impactadas por el testimonio de Teresita.

Hoy domingo, 7 de marzo, a las 13:30 h. Teresita ha partido hacia el cielo. Se la ha velado en el Tanatorio de El Escorial. Estando rezando el Rosario con los papás y el aforo al máximo permitido, me ha llamado el Sr. Cardenal, D. Carlos Osoro, para hacerse presente. Han sido unas palabras llenas de esperanza que han consolado abiertamente a los padres, familiares y niños compañeros de Teresita. Ha concluido D. Carlos dando la bendición a Teresita de cuerpo presente y a todos los acompañantes.

Teresita con la cruz de misionera que le entregó el P. Angel Camino

Teresita con la cruz de misionera que le entregó el P. Angel Camino

Cuando he creído que estaba todo terminado, la tía de Teresita en voz alta y delante de todos en la sala del Tanatorio me dice: “P. Ángel ¿me permite que le ponga el audio que Teresita me envió el mismo día que usted la constituyó misionera?”. Por supuesto, respondí, y textualmente oímos con una voz muy suave, como de alguien que está cansado, pero que saca fuerzas de dónde no las tiene, y dice: “Hola tía, te cuento una cosa muy importante para mí, esta mañana después de recibir la Unción y la comunión, el Vicario de Madrid me ha constituido misionera: ya soy misionera”. Como os podéis imaginar quedé sin palabras.

El entierro será mañana día 8 de marzo a la misma hora que la Eucaristía por D. Tomás Juárez. Los padres han comprendido perfectamente que no pueda acompañarles físicamente. Estaré en la Misa de gloria que celebrarán a finales del mes de marzo.

Disculpad la extensión de la carta pero si este testimonio no lo comparto con los sacerdotes, vida consagrada y laicos de la Vicaría VIII ¿con quién lo voy a compartir?.

Os invito, pues, a que recéis por Teresita y, sobre todo, a que os encomendéis a ella porque estoy convencido que va a proteger de un modo especial a toda la Vicaría VIII, en la cual ella fue constituida misionera. Recibid un fuerte y fraterno abrazo”.

Ángel Camino Lamela, osa.
Vicario Episcopal. Vicaría VIII

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