50 años de vida consagrada en el Regnum Christi | Yoli García: “Lo primero que brota en mi corazón es una profunda gratitud por pertenecer a Dios”

Yoli, durante la celebración que le hicieron las consagradas en el 50 aniversario

LomásRC

Yoli García cumplió 50 años de vida consagrada en el Regnum Christi el 5 de agosto de 2026. Burgalesa de origen, su vocación la ha llevado a México, Roma, España, Chile y Brasil, donde vivió durante 16 años. Es una vida dedicada especialmente a la educación, los jóvenes, las familias y los matrimonios. Una siembra que para ella debe comenzar muy pronto: en los matrimonios jóvenes “si queremos recoger más adelante”, explica al hablar de su trabajo con los más pequeños y sus familias.

Yoli es la cuarta de nueve hermanos -seis hombres y tres mujeres-; una de sus hermanas es salesiana, Hija de María Auxiliadora, y el resto están casados. En ese ambiente familiar fue naciendo una vocación que muy pronto la llevó lejos de Burgos. Pasó diez años en México, en Saltillo y Monterrey, y posteriormente un año de formación en Roma. En España trabajó en el Kinder Godwin, en Madrid, y colaboró en con el Regnum Christi de Salamanca, Toledo y Talavera de la Reina. Después, Chile y Brasil, donde permaneció 16 años. São Paulo, Río de Janeiro, Curitiba y Porto Alegre fueron algunos de sus destinos. De aquellos años conserva “preciosos recuerdos y un cariño muy especial por los brasileños”, pero, sobre todo, una experiencia que resume como la “evidencia de Dios”: descubrir, en medio también de las dificultades, “todo lo que Él iba haciendo”.

 

En el kinder de Highlands School Sevilla
En el kinder de Highlands School Sevilla.

 

De regreso a España en 2010, desarrolló su misión en Madrid, especialmente en la pastoral de adultos de los colegios Everest y Los Fresnos. Desde 2017 vive en Sevilla, donde continúa vinculada a la educación, los matrimonios y las familias. “Trabajar con las familias en esta etapa es ir sembrando y acompañando para que el árbol crezca recto”, explica. Actualmente colabora también con la Archidiócesis de Sevilla en la Comisión Permanente del Apostolado Seglar. Después de cincuenta años, su forma de entender la misión también ha cambiado: del esfuerzo y el “voluntarismo” de los primeros años a una certeza mucho más sencilla: “Señor, la obra es tuya; tú sabes cuándo quieres dar el fruto”.

 

Celebras 50 años de vida consagrada en el Regnum Christi. Al contemplar todo este camino recorrido, ¿qué es lo primero que brota en tu corazón?

Lo primero que brota en mi corazón es una profunda gratitud por pertenecer a Dios y por su fidelidad; la experiencia de su amor incondicional a lo largo de las décadas y el gozo de haber respondido a una vocación de amor y servicio.

 

Con una alumna de Highlands School Sevilla
Con una alumna de Highlands School Sevilla.

 

¿Cómo fue naciendo en ti la vocación a la vida consagrada? ¿Recuerdas alguna persona, experiencia o momento que te ayudara especialmente a reconocer esa llamada?

Como mi familia era muy unida, siempre quise casarme y tener una familia grande, pero, a la vez, las misiones en África eran una idea que siempre me rondaba y que, cuando venían a darnos un testimonio los misioneros, se encendía mucho más. Entonces, lo que yo planeaba era casarme e irme a las misiones con mi marido y mis hijos; luego me fui dando cuenta de que eso no era tan fácil.

 

Creo que la práctica religiosa en mi familia, la caridad que vivía mi madre, la inquietud de hacer siempre algo por los demás -yo iba a dar clases a los gitanos, participaba en los grupos de la parroquia, iba al oratorio de las salesianas y hacíamos muchas actividades sociales…- fueron sembrando la vocación sin yo darme tanta cuenta.

 

En una época, cuando no conocía el Regnum Christi, una salesiana me ayudaba mucho y tratábamos el tema de la vocación, pero yo no quería. Lo que más me ayudó fue que ella me decía siempre: “Yo puedo darte clases de Matemáticas o de lo que quieras, pero no puedo decirte si tienes vocación; eso lo tienes que ver tú con Dios”.

 

Yoli, con tres de sus dirigidas espiritualmente de Brasil
Yoli, con tres de sus dirigidas espiritualmente de Brasil.

 

Tú eres de Burgos, ¿cómo conociste el Regnum Christi?

En el año 75, que fue Año Santo, hubo unas charlas en todas las iglesias de Burgos. En una de ellas habló un legionario de Cristo que estaba en Salamanca y a mi mejor amiga le cautivó. Hablando con él, le propuso formar un grupo con sus amigas y él se comprometía a ir a Burgos una vez al mes. Así comenzamos un equipo con tres amigas. Y en la Semana Santa del año 76, después de unos ejercicios espirituales en Ávila, me incorporé al Reino.

 

Medio siglo de vida consagrada ha dado para muchas etapas, destinos, comunidades y apostolados: México, Roma, España, Brasil… ¿Qué has ido aprendiendo de Dios y de ti misma a través de todos esos cambios?

Bueno, creo que en todas las etapas he ido aprendiendo mucho. Casi siempre me han tocado fundaciones. Al principio, con la fuerza y energía de la juventud, creo que el peso fuerte de mi vocación estaba en “el esfuerzo personal”. Aunque yo decía: “Es Dios el que da el fruto, no son mis cualidades”, era un poco teórico y había mucho de “voluntarismo”. México fue un conocimiento del Movimiento, la metodología, un despliegue apostólico y un abrir horizontes.

 

El año de Roma fue un año sabático de formación, ya que yo no había ido al Centro de Formación. Fue un aprendizaje de ir conociendo mis límites y de que la formación es necesaria y no se suple con nada.

 

La vuelta a España, siendo directora del Kinder Godwin, en Madrid, y trabajar en la sección de Toledo, Talavera y Salamanca, fue una etapa de ir poniendo el foco no en lo que hacía, sino en el amor.

 

Trabajar con familias jóvenes, la prioridad actual de Yoli
Trabajar con familias jóvenes, la prioridad actual de Yoli.

 

Chile fue un aprendizaje. Brasil fue la experiencia, no de la “fe”, como me dicen muchos, sino de la “evidencia de Dios” por todo lo que Él iba haciendo. Había muchas carencias materiales, pero para mí fue una experiencia de vivir de lo esencial, del valor de la infancia espiritual y “la dicha de seguir sembrando”. Han sido muchos años de siembra y entonces todo cambia; la vida teologal se hace fuerte; ya no es el voluntarismo, sino: “Señor, la obra es tuya”. Tú sabes cuándo quieres dar el fruto y hay certezas que se hacen fuertes.

 

Tengo preciosos recuerdos y un cariño muy especial por los brasileños. Fueron años difíciles, especialmente en Río de Janeiro, pero la fidelidad de Dios siempre está ahí.

 

Llegando a España, sigo diciendo: “A mí, la dicha de seguir sembrando”, porque trabajo en Educación Infantil y ahí es donde se empieza a sembrar si queremos recoger más adelante.

 

Yoli, en el centro de la imagen, junto a un grupo de matrimonios, el lugar donde hay que sembrar.
Yoli, en el centro de la imagen, junto a un grupo de matrimonios, el lugar donde hay que sembrar.

 

En diferentes países y ciudades, hay una constante en ti: el trabajo con la familia y el matrimonio, especialmente desde los primeros años. ¿Qué tiene de especial para ti esta etapa de la vida?

La familia es “base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida”. Es la base emocional para los niños y el lugar más apropiado para que se sientan seguros y valorados. Hoy está muy atacada por todas partes. Trabajar con las familias en esta etapa es ir sembrando y acompañando para que el árbol crezca recto.

 

En los últimos años, Sevilla ha ocupado un lugar importante en tu misión. ¿Cómo está siendo tu trabajo apostólico allí?

Mi trabajo ha sido especialmente un trabajo de “hacer presencia”, y esa presencia suscita acercamiento. Me permite acompañar a las familias, atender en dirección espiritual. Desde el año pasado también estoy haciendo presencia, con RC, en la diócesis, dentro de la “Comisión Permanente del Apostolado Seglar”.

 

Yoli, con un grupo de niños de Highlands School Sevilla
Yoli, con un grupo de niños de Highlands School Sevilla.

 

¿Cómo ha ido cambiando tu experiencia del amor de Dios a lo largo de estos 50 años? ¿Qué conoces hoy de Él que quizá al comienzo todavía no podías comprender?

Pues en los comienzos creo que era una experiencia con un fervor propio del entusiasmo juvenil, sostenido por el esfuerzo que yo llamo de “musculitos”, una experiencia de voluntarismo. Después, la fe fue ocupando un lugar privilegiado para madurar esa experiencia de Dios y despojarla de elementos superfluos. Desde la fe he podido contemplar su pedagogía sobre mi propia historia; descubrir su plan en los momentos de cansancio, debilidad, sequedad, dolor… y percibir un Dios que se vuelve presencia que sostiene desde dentro.

 

Yoli y Piedad Rivas, ambas han cumplido este curso 50 años de consagradas, arropadas por las consagradas de España en el encuentro territorial de agosto
Yoli y Piedad Rivas, ambas han cumplido este curso 50 años de consagradas, arropadas por las consagradas de España en el encuentro territorial de agosto.

 

Hoy, después de 50 años, ¿cómo describirías lo que significa para ti ser consagrada del Regnum Christi? ¿Qué es lo que continúa dando sentido y alegría a tu vocación?

No sé si sé describirlo, pero creo que lo más importante para mí, como consagrada, es mi pertenencia a Dios; el gozo de haber sido elegida y responder a una vocación de amor y servicio. Lo que continúa dando sentido y alegría a mi vocación es seguir respondiendo a Dios con mi vida y poder ser instrumento para que muchas personas se acerquen a Él y lleguen al cielo.

 

Si pudieras encontrarte hoy con aquella Yoli que comenzaba su vida consagrada, ¿qué consejo le darías? Y, desde tu experiencia, ¿qué le dirías también a una chica que se pregunta si Dios puede estar llamándola a este camino?

A aquella Yoli, no lo sé… Pero a una chica ahora le diría que le dé la oportunidad a Dios, que sea valiente aunque sienta miedo, porque Dios no nos quita nada y nos lo da todo. Dios solo busca nuestra felicidad.

 

 

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