50 años de vida consagrada | Piedad Rivas: “Mi vida consagrada en el Regnum Christi es la concreción del Amor, el Camino al Cielo y la vivencia de la Verdad”

Piedad, con su camiseta de LLamado, durante la visita del Papa a Madrid

LomásRC

Piedad Rivas Gonzalo celebrará el próximo 18 de julio de 2026 sus 50 años de vida consagrada a Dios en el Regnum Christi. Al mirar este camino, Piedad habla de gratitud, de la acción del Espíritu Santo y de una certeza que ha sostenido toda su historia: “Jesucristo era y es mi Vida”. Su testimonio recorre la presencia de la Trinidad en su vida, desde el Bautismo hasta la misión, y resume su consagración como “la concreción del Amor, el Camino al Cielo y la vivencia de la Verdad”.

Piedad hizo su consagración a Dios el 18 de julio de 1976 y hoy contempla aquel “sí” como parte de una historia que comenzó en su Bautismo, maduró con el deseo de ser “una cristiana auténtica” y se concretó en el Regnum Christi como camino de entrega, misión y comunión. Ella reconoce que el Espíritu Santo ha guiado ese recorrido desde el inicio: primero suscitó en su corazón la pregunta “¿Qué significa, qué implica ser cristiana?” y después una respuesta clara, “Amar”. Años más tarde, al escuchar en Salamanca la expresión “Jesucristo, vida vuestra”, sintió interiormente: “Eso quiero: que Tú seas mi Vida”.

 

La misa de acción de gracias por los 50 años de vida consagrada de Piedad Rivas se celebrará el sábado 18 de julio, a las 12:30 h, en la capilla de la Casa de la Iglesia (calle Rosario 18), en Salamanca. La celebración contará también con un convite posterior en el mismo lugar.

 

Piedad con su comunidad
Piedad con su comunidad.

 

Cumples 50 años de vida consagrada en el Regnum Christi. Cuando miras hacia atrás, ¿qué sentimientos nacen en tu corazón al recordar aquel “sí” en firme al Señor?

Siento una profunda gratitud porque aquel “sí” fue un paso más en el camino iniciado el 27 de mayo de 1956, día de mi Bautismo. Es evidente que ese día no era consciente; los protagonistas fueron mis padres. Hoy siento gratitud porque el Espíritu Santo suscitó la pregunta: ¿qué significa, qué implica ser cristiana? La respuesta fue clara: “Amar”, y recuerdo la decisión: quiero ser una cristiana auténtica.

 

Gratitud porque, en un momento de mi vida, el Espíritu Santo suscitó en mí el deseo, anhelo y necesidad de que Cristo fuera mi Vida. Y la respuesta también fue clara: Cristo fue mi vida en la vida ordinaria: en la familia, en la oración, en la universidad, en la participación en los Sacramentos, en el apostolado, en el acompañamiento espiritual y en la incorporación al Movimiento en mayo de 1976. Dos meses después, el 18 de julio, viví el primer día de mi vida Consagrada en el Regnum Christi.

 

El acompañamiento, una de las constantes en la vida apostólica de Piedad
El acompañamiento, una de las constantes en la vida apostólica de Piedad.

 

En mi corazón nacen la gratitud y la admiración porque el Espíritu Santo ha seguido actuando, suscitando e iluminando esta realidad eclesial: para mí, el Regnum Christi ha sido y es el Camino al cielo. Admiración y gratitud porque aquel “sí”, dado en libertad, ha sido una determinación diaria durante este tiempo, viviendo con alegría, caminando con entusiasmo y comprometida con la Verdad.

 

Mi vida consagrada en el Regnum Christi es la concreción del Amor, el Camino al Cielo y la vivencia de la Verdad: soy Apóstol por Voluntad del Padre.

Mi vida consagrada en el Regnum Christi es Misión las 24 horas de cada día

¿Cómo nació en ti la llamada a la vida consagrada? ¿Hubo alguna persona, experiencia o momento concreto que te ayudara a reconocer que Dios te pedía este camino?

El término llamada, en mí, fue una experiencia de sentirme amada en mi familia. Hoy digo que era amada por Dios en mis padres y hermanos; experiencia de sentirme querida en el colegio Divino Maestro. Cuando tenía 12 años, escuché en mi corazón la llamada y respondí que, cuando fuera mayor, si Tú quieres, me consagro. Puedo decir que la llamada a la vida consagrada nació el día de mi Bautismo, porque la llamada y respuesta a la vida consagrada se fue haciendo realidad en el día a día. También recuerdo la amistad con Jesucristo siendo adolescente, lo que hoy es el ECYD; obviamente, yo no conocía esta realidad.

 

Y meses antes de iniciar la Universidad, siendo joven, tomé la decisión de ser una cristiana coherente. Y en este caminar, el Espíritu Santo seguía obrando. Puedo afirmar que la Persona que me ha ayudado a reconocer el querer de Dios ha sido la tercera Persona, que también ha obrado a través de personas y situaciones.

 

Un momento concreto fue el 15 de septiembre de 1975, cuando conocí a los sacerdotes del Regnum Christi y escuché: “Jesucristo, vida vuestra”, en una visita al noviciado de los legionarios de Cristo en Salamanca. En mi interior sentí: “Eso quiero que Tú seas mi Vida”.

 

Piedad, con su familia, donde empezó a concer el amor de Dios
Piedad, con su familia, donde empezó a concer el amor de Dios.

 

Has vivido tu misión en lugares y culturas distintas, especialmente en México, en Roma y en España. ¿Qué te ha enseñado el Señor a través de esos cambios de país, comunidad y apostolado?

Te agradezco esta pregunta, porque mi vida consagrada en el Regnum Christi es Misión las 24 horas de cada día y, como compartía en las preguntas anteriores, está enraizada en el Bautismo, concretada en el Regnum Christi y vivida en lugares y culturas distintas.

 

Y, respondiéndote, he aprendido a pedir perdón porque amaba desde mí, a “mi manera”, sin tener en cuenta a la persona, el lugar y la cultura. Vivía así, y hace muchos años escuché en mi corazón: “Ama y quiere a las personas como Yo te amo y amo a cada persona”. Enseñanza ardua porque implica escucha, respetando lo que dice, y dejando que la persona actúe en libertad, sin insistir ni invadir… Ha sido un aprendizaje y siguen siendo actuales estas enseñanzas.

 

También he aprendido la Misericordia y el perdón de Dios, porque nuestra identidad es ser hijos amados, y mis pecados y errores no me han quitado el ser hija amada de Dios. También he aprendido a vivir en libertad, amando a las personas y adaptándome en los cambios de países y de comunidad. También me ha enseñado a adaptarme a cada persona y a cada familia que Dios ha puesto en mi vida para su crecimiento y llegada a la plenitud de su vida cristiana.

 

Y, en los cambios de comunidad, me ha enseñado cómo sumar en la construcción de esta Comunidad, así en cada una, colaborando en la Vida fraterna, levantando la mirada para mirar a cada hermana en la riqueza y pobreza de su humanidad, viendo que también es hija Amada…

El Espíritu Santo ha ido formando mi maternidad espiritual

Después de 50 años de vida consagrada, ¿qué rasgos del amor de Dios has descubierto con más fuerza? ¿Ha cambiado tu manera de mirar al Señor, a la Iglesia y a las personas?

Jesucristo, mi esposo y Señor, cada día de estos 50 años me hablaba de su Padre y Padre nuestro, y poco a poco fui reconociendo el amor de Dios, fui experimentado su paternidad en las noches y en los días de cada temporada. Fui aprendiendo, y sigo aprendiendo, la manera de relacionarme mirando, conociendo a las personas como hijas amadas y hermanas. Jesucristo era y es mi Vida. Poco a poco fui aprendiendo a hablar como Esposa y, en los últimos 20 años, he sido consciente del Espíritu Santo, de su obrar en mi vida -lo que he compartido en las respuestas anteriores-. En estos años, el Espíritu Santo ha ido formando mi maternidad espiritual. También ha cambiado mi manera de mirar la Iglesia, porque yo soy Iglesia, el Regnum Christi es Iglesia, y la Iglesia somos la Familia de Dios.

 

Piedad ha colaborado durante 5 años en la Fundación Altius
Piedad ha colaborado durante 5 años en la Fundación Altius.

 

Has estado varios años trabajando en la Fundación Altius en Madrid, donde mucha gente de Regnum Christi te ha conocido, y donde has podido estar cerca de personas y familias que viven situaciones de necesidad. ¿Qué te ha aportado este apostolado y cómo ha iluminado tu consagración?

Actualmente no sirvo en la Fundación Altius, pero sí he servido desde el año 2020 al 2025. Altius me aportó la oportunidad diaria de vivir la vida cristiana y, por tanto, mi vida consagrada, amando como el Sagrado Corazón me amaba y nos ama; acogiendo a cada persona: trabajador, voluntario, familia necesitada, personas que iban a cursos… Acogiéndoles como una hermana; compartiendo la paternidad de Dios; haciendo presente a Jesucristo, unida a la gente del Regnum Christi. Y juntos buscamos la construcción de la Fundación Altius. Este apostolado iluminó mi consagración, es decir, iluminó mi debilidad, mis límites, mis pecados y mi capacidad de perdonar.

En la vida cotidiana, me ha sostenido la certeza del Amor divino

En estos años habrás vivido momentos de alegría, fecundidad, cansancio y también pruebas. ¿Qué te ha sostenido en los momentos más difíciles?

Sí, he vivido muchos momentos de alegría en los Encuentros, encuentros en sentido amplio; la fecundidad ha sido palpable para Dios y, a veces, para las personas. En los momentos difíciles me ha sostenido mi familia de sangre y la familia del Regnum Christi, su cariño y muestras de apoyo en las pruebas y en la enfermedad, así como el consejo y las oraciones en cada momento de mi vida.

 

Y en todo ello, es decir, en la vida cotidiana, me ha sostenido la certeza del Amor divino: la mirada en Jesucristo crucificado y en María, nuestra Madre, ahí, junto a su Hijo, que han sido y son mi fuerza.

 

Distintas vocaciones comparten camino y misión en la Iglesia, llamadas a vivir la comunión desde la riqueza de cada estado de vida
Distintas vocaciones comparten camino y misión en la Iglesia, llamadas a vivir la comunión desde la riqueza de cada estado de vida.

 

Si pudieras hablar con la Piedad que comenzaba este camino hace 50 años, ¿qué le dirías hoy?

Le diría que agradeciera la incorporación al Regnum Christi, preguntándose cada día cómo conocer para querer más este don que ha recibido. Que ahondara día a día en su ser Consagrada, conociendo las responsabilidades de esta vida en el Regnum Christi como senda para el desprendimiento del modo personal y de la manera de vivir.

 

También le diría que leyera la realidad, la cultura de cada país; que trabajara día a día en el realismo, siendo realista, capaz de acoger a cada persona con su historia; que respete lo escuchado, buscando que la persona sienta que está siendo escuchada y querida.

 

Le diría también que estuviera al día de los apostolados, que los conociera para aprender y aportar. Finalmente, le diría que comunicara en el momento adecuado y con sencillez el deseo de que Jesucristo sea la Vida de cada persona -siendo feliz esta en la salud y en la enfermedad-. Le diría, también, que le expresara su anhelo de caminar juntas el Camino y le transmitiera su decisión de vivir en la Verdad.

Volvería a dar el sí para que las personas vean que el amor y la vida en plenitud son reales hoy

¿Qué significa para ti ser consagrada del Regnum Christi hoy, en medio del mundo y al servicio de la misión de la Iglesia?

Significa estar consagrada en una realidad eclesial que es familia. La consagrada del Regnum Christi colabora en la Unidad de esta familia construyendo la comunión y, en consecuencia, en la Iglesia. Ser consagrada del Regnum Christi hoy significa vivir, en medio del mundo, el Carisma dado por Dios Padre y realizando la Misión común como hermana de los sacerdotes legionarios, Consagrados y Laicos. Su pertenencia a la Sociedad de Vida Apostólica es la forma Canónica para servir mejor a la Iglesia, a través del RC, realizando juntos la Misión de Jesucristo en medio del mundo, sin ser del mundo.

 

Una de las tareas de las consagradas es fortalecer la unidad del Regnum Christi
Una de las tareas de las consagradas es fortalecer la unidad del Regnum Christi.

 

¿Qué les dirías a los jóvenes que se preguntan si Dios puede estar llamándoles a entregar la vida en una vocación de especial consagración?

Les diría que recuerden, miren su vida y se pregunten: “¿Soy feliz? ¿Algo me impide vivir en plenitud? ¿He conocido y experimentado el Amor de Dios? ¿Creo en este Amor?”.

 

También les invitaría a leer las palabras del papa en la Vigilia con los jóvenes el pasado 6 de junio en Madrid, cuando habló de la “capacidad de silencio” para escuchar la llamada de Dios a ser felices, viviendo en plenitud, y acogiendo, si escuchas la llamada, esa vocación de especial consagración.

El Espíritu Santo ha seguido actuando, suscitando e iluminando mi vida

Después de 50 años, ¿volverías a dar el mismo “sí”? ¿Por qué?

Sí, porque es el deseo de la Trinidad para mí y, mientras viva, es mi quehacer y anhelo, al final, decir: “Padre, está cumplido”.

 

Volvería a dar el Sí, porque el Espíritu Santo, a través de sus miembros y de sus obras, colabora en la Iglesia y con la Iglesia para dar una respuesta a la necesidad que tienen los hombres y mujeres de hoy.

 

Volvería a dar el sí para que las personas vean que el amor y la vida en plenitud es real y posible hoy.

 

Recordatorio Piedad Rivas
Recordatorio Piedad Rivas.

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