Más que una simple propuesta lúdica, los campamentos ofrecen una experiencia de vida cristiana intensa y alegre. “Los campamentos del ECYD tienen dos grandes diferencias que los hacen únicos”, explica el P. Marcin Jablonski, L.C., director del campamento Faro nacional, para chicos de 2º y 3º de ESO. “No se trata solo de diversión -aunque esta es increíble-, sino que ofrecemos un ambiente y un equipo de formación excepcionales. Además, atendemos la necesidad más profunda de los jóvenes: la dimensión espiritual”. Excursiones, ginkanas, piscinas, concursos, veladas… todo está pensado para que sea un verano único.
Hemos hablado con varios legionarios y consagradas que han sido responsables de campamentos para conocer de primera mano en qué consiste esta propuesta educativa y espiritual dirigida a niños y adolescentes.
¿Cuál es la propuesta diferencial de los campamentos del ECYD?
P. Marcin, LC
Los campamentos del ECYD, en comparación con todos los demás, tienen dos grandes diferencias que los hacen únicos. En primer lugar, todas las actividades que realizamos responden a las necesidades de los adolescentes. No se trata solo de diversión -aunque esta es increíble-, sino que les ofrecemos un ambiente y un equipo de formación excepcionales. Además, atendemos la necesidad más profunda de los jóvenes: la dimensión espiritual.
En segundo lugar, los monitores de estos campamentos son chicos que han vivido esta experiencia. No son simplemente personas contratadas para un momento de diversión, sino que han asimilado el ideal que proponemos y lo transmiten con su vida y con lo que son. Así, el espíritu de los campamentos del ECYD se refleja plenamente en sus monitores.
Luiza Mendes
Si una niña me hiciera esa pregunta, diría que lo esencial es que Jesús está en el centro de nuestro campamento. El campamento no es solo una actividad lúdica: además de hacer nuevas amigas y vivir experiencias increíbles de aventura y diversión, también fortalecemos nuestra amistad con Jesús.
Todos los días tenemos encuentros con Jesús: a través de los demás, en la naturaleza, en los momentos de adoración, en los sacramentos… Jesús está muy, muy presente. Así, comprendemos mejor el estilo del ECYD, que es mucho más que una simple tarde de actividades: es un espacio donde puedes compartir tu fe y tu estilo de vida con tus amigas.
¿Qué tipo de actividades ofrecen para que los jóvenes crezcan en su relación con Dios, consigo mismos y con los demás?
P. Rafael Vignaroli, LC:
La oferta es innumerable. Creo que la experiencia de relación con Dios pasa por dos tipos de actividades: las actividades del día a día, las reuniones con sus equipos, las pequeñas charlas de formación, todas las lúdicas… y, por otro lado, las actividades «fuertes» de encuentro con Dios, como las relacionadas con los sacramentos. La combinación de esos dos tipos de actividades hace que el adolescente vaya creciendo progresivamente en su relación con Dios y en el conocimiento de sí mismo.
Luiza Mendes:
Sobre todo, la propuesta que ofrecemos incluye tiempos especiales para compartir la fe. Por las mañanas comenzamos el día con oración, y por las tardes concluimos la jornada con la Misa, un momento en el que presentamos nuestras intenciones, compartimos la Palabra y vivimos la Eucaristía. Esto es algo muy importante y que llena mucho a las chicas, ya que les ayuda a acercarse más a Jesús.
Además, hay mucho tiempo de convivencia, con actividades formativas y recreativas. Las dinámicas de la noche les encantan. Cada año tiene una temática específica: por ejemplo, para las niñas de quinto y sexto de primaria, el enfoque está en las convicciones de un miembro del ECYD. Cada día trabajamos una convicción distinta, como descubrir la misión en la vida o entender que Jesús es mi amigo… En otros, profundizamos en lo que significa tener a Jesús como amigo y en cómo Él hace una alianza personal con cada una. A través de los campamentos, las niñas viven una experiencia profunda de su amistad con Jesús.
Y, por supuesto, no se trata solo de charlas, sino también de actividades y dinámicas divertidas. Las responsables del ECYD llevan toda la parte espiritual del campamento. Ellas son el motor, y esto inspira mucho a las más pequeñas. Ver cómo sus responsables rezan, se divierten y se esfuerzan junto a ellas les deja una huella profunda. La dedicación de las responsables hacia las niñas se vive en el acompañamiento, la formación, la vida en equipo y el apostolado.
¿Cómo logran combinar la diversión con la formación en valores cristianos?
P. Marcin, LC:
Proponemos a los chicos experiencias humanas bien vividas, porque esto es lo más espiritual. Lo espiritual es, en esencia, lo humano bien vivido. Por eso, a través de un lenguaje accesible, ejemplos concretos adaptados a su nivel, abordamos temas espirituales partiendo de su realidad cotidiana. Así, la espiritualidad no se percibe como algo abstracto, sino como una realidad que surge de la propia vivencia y experiencia personal.
¿Qué tipo de formación reciben las jóvenes durante el campamento y cómo se adapta a sus edades y necesidades?
Rafael Vignaroli, LC:
La formación es muy parecida a la del ECYD. Se tratan temas de conocimiento personal, de valores, de amistades y de relación con Dios. El estilo es muy parecido a lo que se hace normalmente en el ECYD: charlas, actividades lúdicas y dinámicas que, a través del juego, les haga calar el mensaje poco a poco, todo en un ambiente de sana diversión.
Julian Frommling:
La formación del campamento es integral. Hay momentos específicamente dedicados a la formación, que suelen tratar sobre quiénes son, quién es Dios para ellas, a qué están llamadas a ser, etc. Pero también los mismos momentos de convivencia, oración y diversión se convierten en oportunidades de formación en la perseverancia, el trabajo en equipo, superarse a sí mismas, la gestión de conflictos con otras, etc. Por eso es tan bonito el ECYD: todo se convierte en una oportunidad de crecer y conocerse más, con la ayuda de los formadores que están allí: sus responsables, las consagradas, el capellán, etc.
¿Qué impacto tienen estos campamentos en los adolescentes? ¿Qué cambios han visto en ellos después de participar?
P. Rafael Vignaroli, LC:
Muchísimo impacto. Son 15 días seguidos de diversión sana y de constante exposición a la gracia de Dios a través de las Misas, las adoraciones, las charlas… eso no puede dejar indiferente a nadie. Es la mejor oportunidad para que ellos se den cuenta de que pueden integrar la vivencia de su fe en el día a día.
¿Cómo se fomentan las amistades sanas y el espíritu de comunidad entre las adolescentes?
Julian Frommling:
En el campamento del ECYD, las niñas tienen muchas oportunidades, por un lado, de fomentar sus amistades ya existentes con niñas de su propia ciudad y también de otros lugares; y, por otro lado, conocer niñas nuevas. Durante dos semanas tienen su equipo, que consiste en 8 o 9 niñas y una responsable. Las niñas tienen actividades diversas con estos equipos que les permiten conocerse, trabajar en equipo, divertirse, etc. Estos equipos están formados con una o dos amigas, pero las demás niñas son de otras partes. Al final del campamento es precioso ver cómo se llevan y cómo crearon nuevas amistades, no solo por lo divertido, sino también por los momentos profundos que compartieron en la oración y la formación. Encuentran niñas con quienes pueden contar más allá de los 12 días que están juntas, sino también después del campamento.
¿Cómo se garantiza un entorno seguro y de confianza para las adolescentes durante el campamento?
Pach Gálvez:
Una de las cosas más bonitas que tiene el ECYD es que se convierte en un lugar seguro donde las niñas pueden ser ellas mismas, compartir del corazón sus miedos, inquietudes, preguntas, ilusiones, búsquedas… El campamento les hace experimentar ese lugar seguro que es el ECYD, más allá del club o de su equipo de amigas, ya que conviven con niñas de otras ciudades que probablemente no conozcan de nada y pueden hacer la misma experiencia que en el club de su ciudad: que están en un sitio seguro donde son valoradas y queridas por quienes ellas son y sentirse parte de algo grande. Esto les hace experimentar que el ECYD es un estilo de vida compartido independientemente de donde vengas.
Buscamos cuidar este ambiente ECYD a través de las responsables, que son los pilares y las que llenan de mística el campamento; de los monitores contratados, que velan por la seguridad en cada una de las actividades; y de un equipo de consagradas, que buscamos que en todo las niñas puedan tener una experiencia inolvidable del amor de Jesús a través de todos los detalles
Se busca también que las instalaciones sean buenas y estén bien ubicadas por cualquier emergencia.
* En los campamentos del Regnum Christi se implementan las políticas de ambientes seguros que puedes consultar en este enlace.
¿De qué manera este tipo de campamentos ayudan a las adolescentes a seguir madurando en su vida cristiana más allá del verano?
Pach Gálvez:
Los campamentos ECYD buscan ser una experiencia ECYD 24/7. Es decir, van permeados de vivencia y crecimiento en los cinco elementos: vida espiritual, vida de equipo, formación, acompañamiento y apostolado.
Crecen en la vida espiritual, ya que las niñas, a través de los sacramentos y la oración diaria, van aprendiendo a rezar, a descubrir a Jesús en el día a día y a crecer en su relación con Él.
También experimentan el regalo y la necesidad de tener un equipo, un grupo de amigas que busquen vivir lo mismo y se ayuden en el camino de la santidad.
Hay un grupo de consagradas y responsables que las acompaña para ayudarles a recoger y sacar provecho de la experiencia, tanto de los retos como de los gozos. Esto les ayuda a ver la necesidad en la vida de tener un acompañante espiritual para descubrir la presencia de Dios en sus vidas, responderle e ir creciendo y madurando.
A lo largo del campamento reciben cápsulas de formación de acuerdo con el tema u objetivo del campamento.
Todo esto, vivido cada día, durante todo el día, les ayuda a descubrir a Jesús de una manera diferente. Y después de esto, de conocerle y experimentar su amor y la vida con Él, ¿quién querría que quedara solo en una memoria bonita? Para que no quede solo en un recuerdo feliz, les damos a las niñas herramientas y medios que pueden ayudarles a continuar y hacer crecer la experiencia vivida en estos días.


