DIF Valencia | Rafa Ortín: los cursillos prematrimoniales resultan un “atracón” e “insuficientes”, pero a muchos “les cambia su visión del matrimonio y de la Iglesia”

DIF Valencia concluye este sábado uno de los varios cursillos de preparación al matrimonio que organizan anualmente. Hemos hablado con Rafael Ortín, su responsable, y nos ha explicado sus características. Se imparten en tres sábados seguidos, y en ellos se aborda desde las diferencias humanas entre el hombre y la mujer hasta el sacramento en sí, pasando por los métodos naturales, o temas casi que de primer anuncio sobre Jesucristo o la Iglesia. Nos cuenta que son evangelizadores, que algunas parejas llegan incluso con hijos, y que muchos descubren la belleza del matrimonio, y no solo un requisito que cumplir.

¿En qué consisten los cursillos prematrimoniales que prepara el DIF en Valencia?

Nuestra experiencia de muchos años, casi 40, nos llevó a diseñar un cursillo prematrimonial propio del DIF y, por tanto, del Regnum Christi, algo diferente a las “charlas tradicionales” que aún se dan en algunos lugares. Lo hacemos interactivo y testimonial, y los adaptamos a las carencias que detectamos en la formación de los novios que acuden a los cursillos. También seleccionamos ponentes para que sean varios, diversos en edad y experiencias, y muy didácticos.

Además, en Valencia buscamos una oferta de día y hora diferente a otros cursillos, y por eso los hacemos en tres sábados consecutivos, por la tarde, con tres temáticas diferentes en cada una: uno humano, otro sobre el matrimonio natural y un tercero sobre el matrimonio en la Iglesia.

¿La parte humana, a qué hace propiamente referencia?

Son cosas que todos sabemos, y ellos lo reconocen, que fallamos… Es el día a día. Son los problemas que se presentan y se presentarán a la pareja: comunicación, diálogo, las diferencias en la psicología masculina y femeninas, acentuando la complementariedad, y una charla específica sobre lo que es el verdadero amor humano y las características específicas y especiales del amor conyugal. Para ello realizamos dinámicas, de gran aceptación y encuestas, utilizamos diapositivas y vídeos, y así, en el primer día conseguimos que se “relajen”, pues al principio los vemos “a la defensiva”, expectantes ante lo que va a suceder y muchas veces con prejuicios por lo que les han contado sus amigos sobre el “rollo” que son estos cursillos.

Bueno, pero vienen porque quieren o buscan algo, ¿no?
La mayoría vienen por obligación, necesitan presentar el certificado para completar el expediente matrimonial. Nuestra percepción es que su nivel de formación es bajo, no tienen conceptos claros y existe gran confusión en todos los temas. Suelen estar conviviendo ya, y algunos han venido teniendo ya hijos. ¿Por qué han decidido casarse? Difícil saberlo, pero si acuden a la Iglesia a pedir el Sacramento, algún buen motivo tienen. No juzgamos y tratamos de ayudarles e iluminar sus conciencias. De hecho, en la evaluación final, nos felicitan y aportan que ha cambiado mucho su visión del matrimonio y de la Iglesia. Como mínimo, hay mayor comprensión y acercamiento.

En ese segundo sábado, se aborda lo propiamente matrimonial…

Efectivamente, es la tarde del matrimonio en un plano estrictamente natural para que comprendan la diferencia con las uniones de hecho y también con el pacto jurídico civil que también van a realizar. Aquí también hablamos del sentido de la sexualidad en el matrimonio, introduciendo el tema con un breve debate sobre un vídeo, para dar paso al tema de la paternidad y la maternidad, y las diferencias entre anticoncepción y los métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad, incidiendo sobre todo en el Método de la Ovulación Billings.

Supongo que donde más pedagogía se tiene que hacer es en el matrimonio religioso

Aquí el planteamiento es: vamos a hablar del Sacramento del Matrimonio, pero ¿saben lo que es un Sacramento? ¿Saben qué es la Gracia Sacramental? ¿Qué ideas tienen sobre la Iglesia? ¿Y sobre Jesucristo?

Diseñamos, entonces, una encuesta que pasamos el sábado anterior para que lo expresen, y por eso incluimos todos esos temas: Jesucristo, la Iglesia, Gracia y Sacramentos, para concluir con el Sacramento del Matrimonio y la explicación de la ceremonia. Posteriormente enviamos por correo sugerencias de lecturas, peticiones, fórmulas, etc. Como todos los sábados, entregamos hojas para que las lean en casa y la revista Misión sugiriendo que se suscriban.

¿Y con tres tardes la gente queda suficientemente preparada?

El cursillo es corto e insuficiente, por eso les damos esas hojas complementarias, tratamos que se lleven las ideas fundamentales. Ideal sería dedicarle más tiempo, pero nuestra percepción es que algunos de los participantes elegirían otro de los cursillos que se dan más breves. Notamos esta falta de uniformidad en las ofertas que les realizan.

Una preparación al matrimonio, de mayor duración, aunque sean los mismos temas o añadiendo unos pocos, pero que dieran más tiempo para reflexionar y profundizar por parte de las parejas sería un avance indudable. Los actuales cursillos son un “atracón” que no da para profundizar.

La preparación al matrimonio debería ser larga para facilitar el conocimiento interpersonal y la claridad de lo que se va a contraer y a recibir como Sacramento. Esto no lo facilita la convivencia previa, al contrario, cifras hay que predicen el futuro divorcio, sobre todo por esa falta de comprensión de lo que es el matrimonio y por el escaso o nulo desarrollo y crecimiento de la realidad sacramental. ¡Se casan en la Iglesia y a la semana siguiente dejan de ir a Misa!

Por eso me parece muy importante desarrollar un plan pastoral para novios y también para jóvenes que sean una buena orientación para vivir adecuadamente lo que es un noviazgo como tal y discernir su vocación matrimonial.

¿Cuáles son los temas que más interesan y los que menos interés despiertan?

Los temas que más les interesan son los primeros, los que tratan sobre tener o mantener una buena relación o el conocimiento de los rasgos y diferencias psicológicas entre varón y mujer; los que menos, los espirituales, pero estamos seguros que se llevan conceptos que no conocían y que a la larga les pueden ser útiles, como camino de conversión. Notamos que realizamos una acción evangelizadora y que se logra un acercamiento a Cristo y a la Iglesia.

Lo que valoran en la Iglesia, y casi exclusivamente, es su labor humanitaria, y no su misión evangelizadora y de salvación, y menos como santa y santificadora.

Los temas más importantes, objetivamente, son los que orientan a una vida cristiana y a vivir conscientemente el Sacramento que van a recibir. El Sacramento no es un “extra opcional” a una unión, sino la experiencia vital y real de la unión de Cristo con su Iglesia. No sólo con medios humanos, consejos o consultas a psicólogo o terapias de pareja se logra un matrimonio feliz. Es necesaria la Gracia, la presencia y ayuda de Jesucristo en los cónyuges, la acción del Espíritu Santo para alcanzar en plenitud los fines y bienes del matrimonio.

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