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#HazMemoria #HMCaridad | Cristo de la Calle, un apostolado para llevar a Cristo a los más necesitados

LomásRC

Cristo de la Calle es un apostolado de Juventud Misionera que trata de responder a las necesidades de todas aquellas personas que duermen en las calles sin un techo que les proteja y sin una cama donde poder descansar.
  • “Dios no te da un día más porque lo necesites, sino porque alguien te necesita”.
  • “Este apostolado me ayuda a ver que soy persona bendecida, que no le hace falta nada, que simplemente todo lo tiene porque es amada”.
  • “Este encuentro es una oportunidad para vivir el Evangelio con esas personas y compartirles a Cristo”.

Desde este apostolado, no han querido quedarse con los brazos cruzados y durante el curso, recolectan ropa, mantas, rosarios y comida para repartirlo a todo aquél que lo necesite. 

 

“Más que solo repartir bienes es poder compartir un poco de nuestro tiempo con los más necesitados. Cada uno de ellos tiene un nombre y merece ser llamado por él. Cada una de estas personas tiene una historia y merece ser escuchada”, explica este apostolado. 

 

“Es importante este apostolado porque nos permite encontrarnos con esas personas que muchas veces son ignoradas y nos olvidamos que son personas como nosotros y tienen la misma dignidad”, ha comentado Noé Robertos, laico consagrado del Regnum Christi, que ha participado en varias ocasiones. El simple hecho de acercarse a ellos y hablar un momento es “suficiente para que se sientan acogidos y amados”. 

 

 
“Si te acercas a los pobres con el amor de Cristo, todo cambia”

Noé Robertos ha explicado que Cristo de la Calle le ha hecho pensar en san Charles de Foucauld, que afirmaba que se sentía “llamado inmediatamente a ‘las ovejas perdidas’, a las almas más abandonadas, a las más desamparadas, para cumplir con ellas el deber del amor: ‘Amaos unos a otros como yo os he amado, en esto reconocerán que sois mis discípulos”. 

 

Este encuentro es “una oportunidad para vivir el Evangelio con esas personas y compartirles a Cristo”. Aunque reconoce que al principio sí que cuesta acercarse a ellas porque uno no sabe cómo le van a responder: “Si te acercas a ellas con el amor de Cristo, como Cristo las trataría, todo cambia, se pierde el miedo y aceptas con fe una buena respuesta o el rechazo”. Una de las cosas que más le gusta de estar con estas personas es escucharlas: “Te cuentan de todo: su historia, su familia, los problemas que tienen, cómo es su vida en la calle, etc. Creo que al final, el ser escuchados, es lo que más valoran porque pocas veces tienen esa oportunidad”, ha contado. 

 

Cristo de la calle
Jóvenes de Cristo de la calle con unos sin techo
 
“Cristo de la calle no solo ha cambiado la forma de ver mi vida, sino que me da la vida”

Para Nicole Continelli, una joven que ha participado en numerosas ocasiones, es importante este apostolado porque le ayuda a ver que es “una persona bendecida, que no le hace falta nada, que simplemente todo lo tiene porque es amada”. Participar en Cristo en la calle no solo le ha cambiado su forma de ver la vida, “sino que le da la vida”. “Dios no te da un día más porque lo necesites, sino porque alguien te necesita”.

 

La gente que vive en la calle “son como nosotros, personas, solamente que sus circunstancias de vida los han llevado allí”. Una de las cosas que más le llama la atención es justo ese camino hasta la calle: “Algunos dicen que no les gustaba vivir en Sudamérica y emigraron a Europa, específicamente a España. Otros quedaron en la calle porque un desalmado robó su hogar”.

 

Una de las historias que más le ha impactado es la de Juan, un señor con muletas: “Cuando le preguntamos cómo había llegado ahí, nos comentó que le habían robado la casa y se había quedado sin nada, aún teniendo estudios y habiendo viajado por las costas de España haciendo surf». Al percatarse de que alguien le estaba preguntando sobre su vida, «las lágrimas empezaron a caer de sus ojos. Ahí me di cuenta que Dios actuaba en nosotros”, concluye Nicole.

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