María Estrella, venezolana con asilo en España: “Gracias a Altius llego a fin de mes, tengo una niña de dos años y, aunque mi marido trabaja, no nos llega”

María Estrella, Sonia, Carlos, Yvone… son personas reales y están en riesgo de exclusión social. Son algunos de los beneficiarios que atiende la Fundación Altius: “Nuestro compromiso con los más vulnerables nos exige estar a su lado mientras contemos con recursos para hacerlo”, señala la obra social del Regnum Christi. Y ese esfuerzo se puede contabilizar en números. Desde el 15 de marzo hasta el 15 de mayo, la cifra de beneficiarios ha ascendido hasta los 5.810; se han entregado más de 150 toneladas de alimentos básicos; se han sumado 100 nuevos voluntarios y les han apoyado más de 40 empresas. Sin embargo, la ayuda se sigue necesitando, porque a diario llaman nuevas familias a las puertas de la fundación, actualmente 1.817. Estos son algunos de sus rostros. 

Desde que comenzó el confinamiento, muchas cosas han cambiado. Para empezar impresiona llegar a la sede de la Fundación Altius: la fila de personas esperando para recoger productos de primera necesidad ocupa decenas de metros. Muchos de ellos vienen por primera vez, su situación laboral ha cambiado radicalmente por la crisis que está generando el COVID-19 y necesitan ayuda para lo más básico: que sus familias puedan comer.

En situaciones como esta, sale a la luz la desprotección de personas que han estado empleadas de forma esporádica o en la economía sumergida. Es el caso de Sonia que tiene dos hijos, trabajaba en hostelería de forma temporal: “Vengo aquí porque no tengo derecho a prestación ninguna, ni previsión ninguna de conseguir un trabajo, necesito ayuda para comer”.

Muchos de ellos son personas inmigrantes, en vías de regularizar su situación, es muy numeroso el colectivo de venezolanos que han salido de su país en busca de un futuro mejor. Para María Estrella, que se encuentra en situación de asilo, el estado de alarma supone el retraso en la tramitación de su permiso de trabajo: “Con la ayuda de Altius es como estoy llegando a fin de mes, tengo una niña de dos años y aunque mi marido trabaja no nos llega”.

Atendemos también a cientos de personas que han pedido ayuda con urgencia a servicios sociales y otras que ya no reciben atención por parte de otras organizaciones porque que han cerrado temporalmente. Es lo que le sucede a la hermana de Carlos: “Estoy en paro y vengo en nombre de mi hermana que es persona de riesgo y tiene discapacidad, necesitamos venir para sobrevivir con los alimentos que nos dan aquí”.

Yvone nos cuenta que la falta de redes familiares que puedan apoyarla es lo que la obliga a venir a por alimentos: “Estoy enferma desde hace tiempo y sola aquí en España, ahora no puedo trabajar ni recibo ningún tipo de prestación, con lo que me dan aquí y en otros sitios voy sobreviviendo”.

Aunque se muestran muy agradecidos por lo que están recibiendo en Altius, “sabemos que lo que más podría ayudarles es conseguir un empleo”, explican desde Altius, pero la excepcionalidad de la situación “nos obliga a dar prioridad a que no les falte lo más básico: nuestro objetivo último es, sin duda, poder acompañarles para conseguir su inserción laboral”.

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