Montse Ramírez, sobre su renovación de votos temporales: “Renuevo el deseo de ser más de Jesús y Él me renueva la promesa de fidelidad que me ha hecho”

Montse Ramírez nació en la Ciudad de México, y su relación con el Regnum Christi desde viene de lejos: estudió en un colegio del Regnum Christi, participó en NET, después se incorporó al ECYD y el bachillerato ya lo cursó en el centro estudiantil de las consagradas, donde estuvo dos años también discerniendo su vocación. El 26 de agosto, en la capilla de Cerro del Coto (Madrid), Montse renovó sus votos temporales como consagrada, junto a Mabel Barrero y Almudena Barta. Ha vivido los últimos tres años en Madrid, en la comunidad de formación, estudiando Teología, y profundizando en su vida consagrada. “Ahora -nos explica en esta entrevista- me toca salir a prácticas apostólicas y me han destinado aquí mismo, en Madrid, como instructora de formación de secundaria y bachillerato de Highlands School los Fresnos”.

¿Qué cambia en tu vida con esta renovación?
Mi vida en esencia no cambia en nada, soy consagrada porque la llamada que Jesús me ha hecho se mantiene, recuerdo que antes de consagrarme una consagrada me preguntó: “Aunque ahora haces votos por solo tres años, ¿estás de acuerdo de que es para toda la vida?”. Y mi respuesta en aquel momento fue un “sí”, pero recuerdo que en el fondo había una especie de inquietud por no saber si iba a ser capaz de ello. Ahora tres años después, si me hicieran la misma pregunta respondería que “sí”, pero con una certeza en el corazón, sabiendo que es verdad que no soy capaz por mis propias fuerzas y que no es algo que yo hago, sino que es una gracia que Jesús me da, es un don que me ha dado y que la consagración se vive en el hoy, en cada momento. Por eso digo que mi vida no cambia, porque es una relación con Jesús, un ser cada vez más suya, pero intentando vivir cada momento con Él, desde Él y para Él. Creo que más bien lo que va cambiando es la profundidad con la que se va viviendo gracias al paso del tiempo y la acción de Dios a través de este.

mi vida no cambia, porque es una relación con Jesús, un ser cada vez más suya, pero intentando vivir cada momento con Él, desde Él y para Él

Renovar es hacer nuevo, ¿cuesta hacer ‘nuevo’ algo que ya conoces? ¿Dios sigue ilusionando como el primer día?
Renuevo mis votos, pero eso no quiere decir que sea algo que ya conozco, los he vivido ya por tres años, pero con unas circunstancias concretas: en formación, estudiando, con algo de apostolado… Pero ahora me toca vivir mi consagración a tiempo completo en el apostolado, por lo tanto, implica un conocer y aprender a vivir mi consagración en otro ámbito. Algo que me ha ayudado en este tiempo es saber que no porque sea consagrada quiere decir que sepa lo que significa serlo. Con el paso de estos tres años es verdad que tengo un poco más de idea, pero cada día es una oportunidad nueva para ser más consagrada, por eso creo que es algo que debo renovar todos los días, como lo hacemos en nuestro ofrecimiento del día: “Jesús mío, te renuevo mi consagración ofreciéndome totalmente a ti…” . Para mí, esta renovación de votos es un momento privilegiado para renovar ese deseo de ser más suya y a la vez un momento de gracia especial en el que Él me renueva la promesa de fidelidad que me ha hecho.

“Jesús mío, te renuevo mi consagración ofreciéndome totalmente a ti…”

Creo que después de ver la acción de Dios en estos tres años, hoy estoy mucho más convencida que cuando hice mis primeros votos, pues ahora para mí es una confirmación más profunda de la invitación que Jesús me ha hecho de seguirle dejándolo todo para que Él sea mi todo. Al mismo tiempo soy más consciente de mis limitaciones y de mi pobreza, pero constato que es ahí donde su gracia se hace más patente, con palabras de San Pablo: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

En cuanto a la ilusión de Dios creo que no cambia y que Él sigue igual de ilusionado, así como siempre decimos que el amor de Dios por nosotros no cambia, creo que su ilusión tampoco, pero podría decir que Él cada vez más me contagia más de su ilusión al dejarme ver cómo cada día me sigue eligiendo para seguirle, amarle y hacer que otros le amen.

¿Cómo ves el camino recorrido desde que te decidiste a probar si Dios te llamaba a la vida consagrada?
Desde muy pequeña Dios puso en mí la pregunta sobre mi misión en la vida, yo sabía que Él me había creado con un plan y que mi estar en el mundo no era casualidad. Desde entonces le preguntaba a Jesús cuál era mi camino. A los 17 años entré al Centro Estudiantil, donde chicas de bachillerato hacíamos un proceso de discernimiento vocacional, después de dos años entré al candidatado y dos años después me consagré. Hoy mirando atrás, al recordar el camino por el que Dios me ha llevado, descubro la presencia de Jesús Buen Pastor que me lleva entre sus brazos, a veces me lleva a verdes praderas y otras veces me conduce por cañadas oscuras, pero Él siempre ha estado presente. Cada vez confirmo más su bondad y su fidelidad pues Él siempre nos da aquello que en cada momento más necesitamos. Por eso ahora no puedo más que seguir confiando y seguirme abandonado en sus manos sabiendo que sigo de su mano y eso es lo que más me hace feliz.

Cada vez confirmo más su bondad y su fidelidad pues Él siempre nos da aquello que en cada momento más necesitamos

Video de la ceremonia

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