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Misiones Semana Santa | P. Nicolás Núñez L.C.: lo importante no es “ir de misiones, sino ser misionero: el verdadero reto es tener un corazón misionero”

P. Nicolás en el lago en misiones de juventud y familia misionera

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El P. Nicolás Núñez L.C., director de la sección de jóvenes en la zona noroeste de Madrid, nos comparte su experiencia misionera. Él ha participado con Juventud y Familia Misionera en las de Semana Santa y en las de verano, en México. “Cristo se hace presente en quien le deja, en quien le permite ser parte de su vida”, nos comparte.

El P. Nicolás Núñez, L.C., ha estado de misiones en México, Monterrey, Cartagena, Palencia, León, Guadalajara y Santander, entre otros destinos. Y al haber vivido las misiones durante varios años y en tantos lugares, destaca que siempre termina comprobando que “hay más alegría en dar que en recibir”. También nos cuenta que “todo se convierte en una anécdota graciosa cuando ves cosas inmensas como que una persona se encuentre con Cristo, descubra que su vida vale, que no está solo en su sufrimiento. ¡El valor de un alma!”.

 

Jóvenes de Juventud Misionera
Jóvenes de Juventud Misionera misionando.

 

Hacer misiones es un momento para tener un encuentro personal con Cristo evangelizando. ¿Puede compartir su experiencia misionera como sacerdote legionario de Cristo?

He podido compartir Misiones en distintos lugares y algo que comentamos mucho con los que luego “volvemos”, es que ir de misiones es relativamente “sencillo”, en el fondo es una “experiencia” más, y mucha gente se suma por probar. El verdadero reto es tener un corazón misionero. Eso es lo que te hace volver al calor, los insectos, la comida distinta, las incomodidades, porque todo eso se convierte en anécdota graciosa cuando ves cosas inmensas como que una persona se encuentre con Cristo, descubra que su vida vale, que no está solo en su sufrimiento. ¡El valor de un alma! Y al final, la historia es la de siempre… Recibes más de lo que das. Te das cuenta de que lo que para ti puede ser rutinario, para ellos es un maravilloso don, y terminas “reavivando el don que hay en ti”.

Lo que más me motiva de cada año es volver al jaleo de las misiones, haber visto a cientos de jóvenes descubrir que su vida no es una del montón, que pueden cambiar el mundo.

¿A qué pueblos van? ¿Cómo son las misiones en esos pueblos, y la gente de allí cómo es?

Retomando el hilo anterior, al final, si se “es misionero”, no se “va de misiones”, y te das cuenta de que vas de misiones a mil lugares de tu día a día, incluso que no te esperabas. Pero en “Misiones” en sentido estricto, aunque durante el año vamos a más lugares en España, en verano llevamos unos años yendo al sur de México, a ayudar a un sacerdote, que es párroco de 36 comunidades en la Riviera Maya a las que obviamente no llega. Son, además, comunidades en la selva. Suena fenomenal Riviera Maya, pero estas no dan al mar y tienen toda la humedad, calor y bichos de la zona. Quintana Roo (el estado en el que se encuentran) tiene una historia chulísima de la evangelización por los misioneros españoles y todo lo que pasó después.

 

El P. Nicolás con jóvenes de Juventud Misionera en México
El P. Nicolás con jóvenes de Juventud Misionera en México.

 

Son pueblos que estuvieron por casi 100 años sin sacerdotes y son muy mayas, hay personas que no hablan castellano. Son gente muy humilde, muy sencillos y pobres económicamente. La pobreza de estos pueblos no es miserable, pues entre ellos se ayudan y la naturaleza es muy pródiga y comen algo, pero sí pobres en cuanto que la mayoría no tienen medios para salir de esa situación, ni alguien que les diga que hay algo más allá. Son gente estupenda y generosa, que, a pesar de lo dicho, se molestarían si los 15 o más misioneros no vamos un día a desayunar, comer o cenar con ellos; pues lo poco que tienen te lo dan y son felices por dártelo. Son geniales.

 

El P. Nicolás con Juventud Misionera en Cantabria
El P. Nicolás con Juventud Misionera en Cantabria.

 

¿Qué se lleva en el corazón después de vivir las misiones? ¿Y qué ve en los jóvenes, después de vivir las misiones, qué cambia en ellos, cómo vuelven?

Lo que más me motiva de cada año es volver al jaleo de las misiones, haber visto a cientos de jóvenes descubrir que su vida no es una del montón, que pueden cambiar el mundo. Es vivir con unas manos, que, si no están del todo llenas, lo que seguro no pasa, es que no están vacías. Regresar a casa, a lo ordinario y valorar más todo. En definitiva, es comprobar que es verdad hay más alegría en dar que en recibir.

Cosas que ayudan en las misiones: humildad, sencillez, generosidad, ir con corazón abierto, atento a saber que Jesús está donde menos te lo esperas.

¿Cómo hacéis presente a Cristo en las misiones? ¿Y cómo esperas que sean las de este año?

Cristo se hace presente en quien le deja, en quien le permite ser parte de su vida. Puedes ver a Cristo en alguien que te trae un vaso de agua, en una persona que te recibe en su casa, que te regala una papaya, en un niño que goza y exulta con un simple globo, en un anciano que no se pierde una catequesis de un joven, en un misionero que sacrifica su descanso por visitar a una persona en su casa, en la “tortillas” recién hechas con las que te reciben para comer, en alguien que recuerda tu nombre sin verte después de un año, en la fe de las personas que hacen kilómetros para venir a hablar con el “padre”, en las iglesias llenas todos los días porque pueden tener misa diaria, sabiendo que no la pueden tener nunca.

 

Cristo está en los sacramentos principalmente, al igual que aquí, pero ahí está además en las personas que los reciben con una fe inmensa. Me ha tocado en una misma Misa, bautizar, dar la Confirmación, bendecir el Matrimonio y dar la primera comunión a la misma pareja de ancianitos que regularizaban su estado. Yo podría haber sido su bisnieto y con qué humildad aceptan los consejos de unos jóvenes extranjeros, que en este caso no eran ni mayores de edad. ¡Qué fe tan grande… “si no os hacéis como niños”… No pudimos volver el año de la pandemia, y al siguiente ya habían fallecido. Ese misionero tal vez no sabía que a esa casa a la que le daba pereza llegar con el calor y el cansancio, también Jesús llegó con él y lo que Él iba a hacer gracias a su apoyo.

 

Juventud Misionera animando las celebraciones parroquiales durante la Semana Santa
Juventud Misionera animando las celebraciones parroquiales durante la Semana Santa de 2023.

 

¿Nos puede dar un consejo para vivir las misiones?

¡Uy! dar consejos es de gente más sabia, yo sólo comparto algo que sé que ayuda: humildad, sencillez, generosidad, ir con corazón abierto, atento a saber que Jesús está donde menos te lo esperas. Fe, porque, aunque no se vean las cosas, o parezca “poco”, realmente nada en comparación de cómo está el mundo… realmente se queda en manos de Aquel que dio de comer a miles con unos cinco panes y dos peces. “Y tu Padre, que mira en lo escondido, te lo recompensará”.

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